Un proyecto en evolución

Diseñada originalmente por el estudio Nick Noyes Architecture, de San Francisco, para una familia joven, la casa solo había estado habitada unos años antes de que sus propietarios regresaran a Europa durante la pandemia. En lugar de empezar de cero, Vineberg Jones y su marido entendieron la propiedad como un proyecto en evolución, añadiendo capas a la vivienda y al paisaje mientras conservaban el carácter que les había atraído allí desde el primer momento. Ese impulso de construir sobre lo ya existente en lugar de sustituirlo marcó todo lo que vino después. Vineberg Jones amplió la mirada más allá de los límites de la propiedad, hacia la reserva natural vecina, y colaboró con el estudio de paisajismo Terremoto Landscape para dar forma a su casa con piscina: una sucesión de espacios al aire libre concebidos para cultivar frutales, cocinar, bañarse, reunirse y jugar. Un sendero sinuoso los conecta, evocando los recorridos que atraviesan el parque contiguo.

Con la ayuda de West Coast Wild, un vivero especializado en plantas autóctonas y restauración ecológica con sede en el condado de Sonoma, la familia fue sustituyendo gradualmente las especies no autóctonas por hierbas, árboles y plantas más acordes con el ecosistema de Napa. Y cuando una secuoya centenaria tuvo que ser talada por motivos de seguridad, encontraron la manera de conservarla. Hoy, el árbol sigue presente en la propiedad convertido en bancos, esculturas, fuentes y estructuras de juego repartidas por todo el jardín.

Ese mismo espíritu de evolución también se refleja en el interior. Vineberg Jones llenó la casa de materiales que mejoran con el paso del tiempo: cedro que se vuelve poco a poco plateado al sol, zinc que registra el paso de las estaciones y hormigón que se suaviza con los años. “Me ha encantado ver cómo todo ha ido cambiando poco a poco”, explica la diseñadora. El sol, la lluvia, los zapatos embarrados y alguna que otra copa derramada han dejado su huella. Y la casa ha ganado con todo ello.

Mesa de comedor blanca rodeada de sillas oscuras

El comedor se sitúa entre el salón y la cocina, un punto intermedio tranquilo en una estancia alargada que recorre toda la longitud de la casa. Una mesa de Faye Toogood y sillas de Mario Bellini definen el ambiente, realzado por un jarrón de Adam Miller y una bandeja de Christiane Perrochon.

©John Merkl. Estilismo: Yedda MorrisonSalón con grandes ventanales que dan al exterior dos sofs oscuros y mesa de centro blanca

“Me gusta rodearme de objetos que muestren la huella de la mano de un artista”, afirma Vineberg Jones. El salón refleja ese instinto en varias capas: sofás hechos a mano por Orior Furniture, una mesa de centro Column, de Fort Standard, y un sillón de Eames con otomana. Una mesita auxiliar de PINCH contrasta con una mesa con pedestal de cerámica de Bari Ziperstein. La alfombra es de Armadillo. Arriba, una escultura colgada en la pared de Brie Ruais aporta una presencia física y gestual, suavizada por los cojines de Thompson Street Studio y Christina Lundsteen.

©John Merkl. Estilismo: Yedda Morrison