Una delegación del régimen talibán se ha reunido este martes en Bruselas con funcionarios de la Comisión Europea y representantes de 15 países, entre los que no se encontraba España. El encuentro, sobre el que el ejecutivo comunitario ha mantenido un enorme hermetismo hasta el último momento y un cierto secretismo, pretendía coordinar los contactos técnicos sobre el retorno de afganos al país.
Un encuentro que en Bruselas subrayan que es «técnico» y no político. Retornos que en la Comisión suscriben a las personas que han cometido delitos graves o que representan una amenaza para la seguridad. Es la segunda vez que una delegación talibán se reúne con la UE. La primera fue en enero en Kabul. Pero es la primera vez que una delegación talibán pisa territorio europeo desde que retomaron el control del país en 2021.
Según explica un portavoz de la Comisión, la reunión ha discutido «la identificación de los retornados, la expedición de documentos de viaje y su retorno. La atención se centró en las personas que han cometido delitos graves y que representan una amenaza para la seguridad».
En la Comisión circunscriben que se han centrado en la deportación de las personas en situación irregular que podrían representar una amenaza para la seguridad. Es algo que ya está haciendo Alemania, que ha cerrado un acuerdo para acelerar la deportación de delincuentes convictos a Afganistán. Berlín es prácticamente la única capital europea con interlocución directa con Kabul.
Otras embajadas mantienen a los diplomáticos anteriores a la llegada de los talibanes. Aunque los talibanes van más allá y aseguran que se ha hablado de la posible reanudación de los servicios consulares para los afganos en la UE o de «la necesidad de medidas para fomentar la confianza», según ha declarado el portavoz del Ministerio de Exteriores talibán, Abdul Qahar Balkhi, en un comunicado.
Normalizar las relaciones diplomáticas
Bruselas mantiene que esto no es un reconocimiento del régimen, solo un «contacto técnico». Una reunión que cuenta con el rechazo de varios grupos parlamentarios y de organizaciones humanitarias que acusan directamente a la UE de blanquear al régimen solo para facilitar las deportaciones de los afganos. Una treintena de eurodiputados han enviado una carta a las autoridades comunitarias pidiendo cancelar la reunión.
Hablan de blanqueo y de normalización de un régimen que ha suprimido los derechos fundamentales de minorías, pero sobre todo de mujeres y niñas. Y con esta reunión, se abre la puerta a restablecer relaciones diplomáticas, explica la investigadora Shagofah Ghafori en conversación con la SER. «Es una reunión con una importancia política y simbólica muy grande», explica esta investigadora del Centro de Estudios Políticos Europeos, con sede en Bruselas.

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«La normalización de un régimen es un proceso lento y podría estar empezando ese proceso para normalizar las relaciones diplomáticas». Ghafori advierte del peligro que supone el retorno de afganos porque se puede utilizar la excusa de los delincuentes para deportar a personas en situación irregular, y que allí pueden detenerlos, encerrarlos o incluso ejecutarlos.
Menciona un informe publicado por la ONU el año pasado que concluyó que muchos afganos repatriados, en su mayoría por Pakistán e Irán, sufrieron arrestos arbitrarios, detención, tortura y malos tratos por parte de las autoridades. Este hallazgo sugiere que las deportaciones a Afganistán podrían vulnerar la obligación de la UE, en virtud del derecho internacional, de abstenerse de repatriar a personas en riesgo de sufrir persecución o tortura.