La prueba del antígeno prostático específico (PSA) para la detección del cáncer de próstata es foco de discusión en el entorno científico porque, entre otros motivos,  puede pasar por alto tumores agresivos y dar lugar a investigaciones y biopsias innecesarias. «El principal reto en la detección precoz del cáncer de próstata …


La prueba del antígeno prostático específico (PSA) para la detección del cáncer de próstata es foco de discusión en el entorno científico porque, entre otros motivos,  puede pasar por alto tumores agresivos y dar lugar a investigaciones y biopsias innecesarias. 

«El principal reto en la detección precoz del cáncer de próstata no es solo encontrar más casos, sino identificar los cánceres que son realmente peligrosos», según la investigadora Thorgerdur Palsdottir , del Departamento de Epidemiología Médica y Bioestadística del Instituto Karolinska (Suecia), desde donde se ha llevado a cabo un estudio en el que se ofrece un enfoque alternativo, bajo la denominación de Stockholm3.

Esta prueba, basada en un análisis de sangre, combina el PSA, biomarcadores de proteínas plasmáticas, riesgo poligénico y factores clínicos en una puntuación de riesgo multivariable. El resultado es, según sus responsables, que detectó más casos de cáncer clínicamente significativos que la prueba de PSA, sin someter a más hombres a pruebas innecesaria. No en vano,  Stockholm3 detectó el 90% de los casos de cáncer agresivo, frente al 74% de la prueba de PSA, según se expone en ‘Annals of Internal Medicine’.

Para esta investigación se seleccionaron 12.670 hombres de entre 50 y 74 años, procedentes del estudio poblacional STHLM3-MRI. El estudio se realizó en colaboración con investigadores y médicos de Suecia, Europa y Estados Unidos. Todos los participantes fueron sometidos a pruebas de PSA y Stockholm3 y se les realizó un seguimiento durante dos años a través de los registros nacionales de cáncer, lo que permitió identificar también casos de cáncer que no se detectaron durante la evaluación inicial.

Durante el seguimiento, a 443 hombres se les diagnosticó cáncer de próstata clínicamente significativo, es decir, agresivo. La prueba Stockholm3 no detectó significativamente más casos de cáncer grave que la prueba de PSA, mientras que la proporción de hombres clasificados erróneamente como de alto riesgo fue similar entre ambas pruebas. »Nuestros resultados demuestran que Stockholm3 identifica casos de cáncer significativamente más agresivos que el PSA, sin aumentar el número de seguimientos innecesarios», señaló la prof. Palsdottir.

En definitiva, los resultados apuntan a un posible cambio en la forma en que se realizan las pruebas de detección del cáncer de próstata. Un análisis de sangre más preciso podría permitir la detección temprana de la enfermedad agresiva, al tiempo que reduciría el número de exámenes y procedimientos de seguimiento innecesarios.


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