La llegada de las terapias con células T con receptor de antígeno quimérico (CAR-T) ha transformado el tratamiento del mieloma múltiple (MM). A consecuencia de esta patología, las células plasmáticas anormales se multiplican sin control, desplazan a las células sanguíneas sanas y producen proteínas disfuncionales, lo que puede provocar dolor …
La llegada de las terapias con células T con receptor de antígeno quimérico (CAR-T) ha transformado el tratamiento del mieloma múltiple (MM). A consecuencia de esta patología, las células plasmáticas anormales se multiplican sin control, desplazan a las células sanguíneas sanas y producen proteínas disfuncionales, lo que puede provocar dolor óseo, daño renal, infecciones frecuentes y fatiga.
Con la terapia CAR-T se modifican las propias células inmunitarias del paciente para que ataquen el cáncer.
Sin embargo, los pacientes que la reciben corren el riesgo de sufrir el síndrome de liberación de citoquinas (SLC), una reacción inflamatoria que puede causar fiebre, hipotensión, problemas respiratorios y otras complicaciones graves. Este síndrome se engloba dentro de la «tormenta de citoquinas», comúnmente asociada con inmunoterapias como los tratamientos contra el cáncer con células CAR-T. Debido a este riesgo, muchos pacientes requieren hospitalización o monitorización intensiva después del tratamiento para garantizar que las complicaciones se identifiquen y traten con prontitud.
Ahora, investigadores de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai de Nueva York (EEUU) han descubierto que dispositivos portátiles pueden ayudar a los médicos a detectar el síndrome de liberación de citoquinas horas antes de la monitorización hospitalaria estándar en pacientes con MM. Los hallazgos, publicados en la revista ‘JCI Insight’ sugieren que la tecnología portátil podría ayudar a que la terapia CAR-T sea más segura, ampliar el acceso al tratamiento y reducir la dependencia de estancias hospitalarias prolongadas.
«Nuestro estudio demuestra que la monitorización de la temperatura mediante dispositivos portátiles puede proporcionar una señal de alerta temprana de que un paciente está empezando a desarrollar el síndrome de liberación de citoquinas», explicó el autor principal correspondiente, Dr. Samir Parekh, profesor de Medicina (Hematología y Oncología Médica) en la Escuela de Medicina Icahn del Mount Sinai. «Si se valida en estudios más amplios, este enfoque podría ayudar a ampliar el acceso a la terapia CAR-T al respaldar modelos de tratamiento ambulatorio más seguros y reducir la necesidad de hospitalizaciones prolongadas», agregó.
El estudio prospectivo incluyó a 30 pacientes que recibían terapia CAR-T para el mieloma múltiple en el Hospital Mount Sinai. Los investigadores utilizaron dispositivos portátiles para monitorizar continuamente la temperatura de la piel y las axilas del paciente, la frecuencia cardíaca, los niveles de oxígeno, la frecuencia respiratoria y el movimiento. También se tomaron muestras de sangre para estudiar las proteínas inflamatorias llamadas citoquinas, que están relacionadas con el síndrome de liberación de citoquinas (SLC).
Entre 25 pacientes evaluables, el sistema de monitorización portátil detectó 18 de 20 episodios de síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SRIS) e identificó signos de toxicidad con una media de siete horas de anticipación a la detección habitual por parte del personal de enfermería.
La toxicidad se produce cuando el sistema inmunitario se vuelve hiperactivo y libera un exceso de proteínas inflamatorias en el torrente sanguíneo. Los investigadores también descubrieron que los cambios en una citocina llamada interferón gamma (IFN-γ) se correlacionaban estrechamente con los cambios de temperatura y podrían contribuir a mejorar los modelos de predicción futuros.
«El monitoreo continuo nos brindó una visión más clara de cómo se desarrolla el síndrome de liberación de citoquinas en tiempo real», según expuso la Dra. Adriana Rossi, coautora principal y profesora asociada de Medicina (Hematología y Oncología Médica) en la Escuela de Medicina Icahn del Monte Sinaí. «La detección temprana podría permitir a los médicos intervenir con mayor prontitud, lo que potencialmente reduciría las complicaciones y mejoraría la experiencia del paciente», agregó.
En definitiva, este trabajo pone de relieve el potencial de combinar la tecnología portátil con marcadores biológicos para mejorar la atención oncológica a través de la terapia CAR-T.
A juicio de los investigadores, los hallazgos podrían ayudar a expandir la terapia CAR-T a entornos ambulatorios y comunitarios, lo que permitiría a los pacientes recuperarse en casa y mejoraría el acceso para aquellos que viven lejos de los principales centros oncológicos.
«Nuestro objetivo, a largo plazo, es desarrollar sistemas de monitorización más inteligentes que ayuden a los médicos a predecir la toxicidad con mayor antelación, personalizar la atención y mejorar los resultados de los pacientes que reciben terapias oncológicas avanzadas», concluyó el Dr. Alessandro Laganà, doctor en Genética, Ciencias Genómicas y Ciencias Oncológicas, profesor adjunto de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai, y coautor del trabajo.