El entorno bacteriano en el intestino, conocido como microbioma, ha sido ampliamente estudiado, y los descubrimientos recientes en este campo han dado lugar a varios tratamientos nuevos potenciales. En comparación, se ha investigado muy poco sobre los componentes fúngicos en el intestino. Es el caso de los hongos, que constituyen una …
El entorno bacteriano en el intestino, conocido como microbioma, ha sido ampliamente estudiado, y los descubrimientos recientes en este campo han dado lugar a varios tratamientos nuevos potenciales. En comparación, se ha investigado muy poco sobre los componentes fúngicos en el intestino. Es el caso de los hongos, que constituyen una parte integral del microbioma, y solo recientemente se ha comenzado a investigar su papel en la influencia de los resultados de salud en el huésped.
En este contexto, hay que hacer alusión a la administración de antibióticos durante la primera infancia como uno de los factores más importantes que inducen disbiosis, ya que puede alterar profundamente el microbioma comensal. Los antibióticos inducen fuertes cambios compositivos y funcionales tanto en las comunidades bacterianas como fúngicas, y son uno de los factores de riesgo más importantes para el desarrollo de asma alérgica.
Ello se constata en recientes estudios publicados conjuntamente en ‘Nature:The Clinical Microbiome’, y de los que se desprende que ciertas especies de hongos en el intestino desempeñan un papel clave en el desarrollo de la desregulación inmunitaria y algunas enfermedades alérgicas pediátricas.
Uno de los estudios fue realizado por el Dr. Stuart Turvey y su equipo del Instituto de Investigación del Hospital Infantil de Columbia Británica (BCCHR) analizó datos del Estudio de Cohorte CHILD para demostrar que los hongos son marcadores informativos del desarrollo microbiano en la primera infancia y pueden indicar si un niño desarrollará enfermedades como dermatitis atópica y alergia alimentaria a los cinco años de edad.
«Cientos de millones de niños en todo el mundo se ven afectados por enfermedades alérgicas, y la cifra va en aumento», indicó el Dr. Turvey. «Una mejor comprensión de las causas de estas afecciones y de cómo podemos prevenirlas tendría un enorme beneficio para los niños de todo el mundo», agregó.
El estudio identificó la asociación entre las especies de hongos y la desregulación inmunitaria basándose en un amplio estudio de cohortes. Al analizar 2.256 muestras de 1.409 participantes en el primer año de vida, el equipo encontró que diferentes especies de hongos muestran trayectorias poblacionales distintas.
Entre los principales actores en el desarrollo de la flora fúngica intestinal, Saccharomycetaceae aumentó progresivamente durante el primer año, mientras que Malassezia mostró la tendencia opuesta.
El equipo pudo comprobar que diferentes frecuencias de ciertas especies de hongos estaban asociadas con diversas enfermedades inmunológicas. Por ejemplo, Malassezia era más común en los bebés que posteriormente desarrollaron dermatitis atópica.
Desregulación inmunitaria
El otro trabajo, por parte de la Dra. Marie-Claire Arrieta y su equipo del Instituto Snyder para Enfermedades Crónicas y el Instituto de Investigación del Hospital Infantil de Alberta en la Universidad de Calgary encontró que el uso de antibióticos en bebés puede tener un impacto directo en ciertas especies de levaduras, lo que lleva a la desregulación inmunitaria y al asma alérgica.
Según estos investigadores, el tratamiento con antibióticos provocó un aumento de especies de hongos, en particular de Malassezia, un grupo de hongos que se encuentra comúnmente en el intestino de los bebés durante los primeros meses de vida. En estudios posteriores con ratones, el equipo demostró que la colonización con este hongo provocó una mayor inflamación alérgica de las células inmunitarias en el intestino y las vías respiratorias.
«Los resultados que hemos obtenido revelan una vía previamente desconocida que vincula la exposición temprana a antibióticos con el riesgo de enfermedades alérgicas y muestran cómo el sistema inmunitario en desarrollo se ve influenciado por los hongos del microbioma intestinal durante un período crítico del desarrollo»,, según la Dra. Arrieta.
En definitiva, si bien los antibióticos son un tratamiento esencial para los niños pequeños cuando es necesario, este estudio demuestra que existe un efecto previamente ignorado en el micobioma intestinal, que permite que especies como Malassezia proliferen e impacta directamente en la función inmunológica.