Alicante ha vuelto a mirar al cielo en la medianoche del 24 de junio para observar la Palmera que da inicio a la Cremà. La Palmera disparada por la pirotecnia leonesa Pibierzo se convirtió en el centro del debate entre los alicantinos apenas comenzó a proyectarse por encima del castillo de Santa Bárbara. Ni era del volumen esperado ni tampoco alcanzó el diámetro que se le suponía. Los móviles empezaron a hervir y la palabra decepción fue la más suave que se utilizó en los comentarios que los alicantinos realizaron sobre ese instante breve en el que la ciudad suele contener la respiración antes de que el fuego empiece a recorrer los monumentos.

La empresa del Bierzo ha asumido este año un encargo poco habitual por su procedencia, aunque la Palmera ya ha recaído en otras ocasiones en pirotecnias de fuera de Alicante. Pibierzo ha llegado a la noche de la Cremà después de estrenarse en Luceros con una mascletà que dejó buena impresión y antes de completar su triplete en estas Hogueras con el castillo de fuegos artificiales previsto para el viernes desde el Postiguet. Su presencia en Alicante ha sido, por tanto, una de las notas destacadas del programa pirotécnico de 2026.

El disparo preparado por la firma leonesa debía durar unos 18 segundos, se emplearon 98 kilos de material pirotécnico y un encendido progresivo de 1.600 voladores en distintas tonalidades de blanco que supo a poco. En la mayoría de los comentarios que suscitó lo que en el cielo de Alicante se vio se coincidía en que no parecía una Palmera, calificando el resultado de muy pobre para lo que están acostumbrados los alicantinos.

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