Científicos de diversos centros chinos están desarrollando un herpesvirus oncolítico, denominado OH2, que reduce notablemente el crecimiento del glioblastoma humano. En ratones portadores de este tipo de tumor, tanto en localización subcutánea como ortotópica, la administración intratumoral de múltiples dosis de OH2 provocó una disminución de alrededor del 50% del …


Científicos de diversos centros chinos están desarrollando un herpesvirus oncolítico, denominado OH2, que reduce notablemente el crecimiento del glioblastoma humano. En ratones portadores de este tipo de tumor, tanto en localización subcutánea como ortotópica, la administración intratumoral de múltiples dosis de OH2 provocó una disminución de alrededor del 50% del volumen de la masa tumoral, con la consiguiente ralentización de la progresión de la enfermedad y la prolongación de la supervivencia de los animales.

La terapia moduló la actividad de los macrófagos asociados al tumor al estimular su polarización hacia el fenotipo antitumoral M1, reducir notablemente la presencia de macrófagos inmunosupresores M2 e incrementar la infiltración de otras células inmunitarias. Binlei Liu, investigador de la Universidad Tecnológica de Hubei y codirector del estudio, afirma que OH2 presenta un doble mecanismo de acción. Por un lado, la deleción de un gen viral específico disminuye su neurotoxicidad y mejora su direccionamiento hacia las células cancerosas. Por otro, potencia tanto la proliferación como la capacidad fagocítica de los macrófagos.

El efecto del virus sobre los macrófagos resultó depender de la vía de señalización JAK-STAT1, ya que su inhibición farmacológica revirtió los efectos inmunomoduladores de la terapia. Liu subraya la relevancia de los hallazgos y señala que el glioblastoma continúa representando un desafío clínico debido a su microambiente inmunológicamente adverso, en el que las terapias habituales muestran una eficacia limitada. OH2 trata de superar este paradigma mediante el ataque directo a las células malignas y la activación de la respuesta inmunitaria, lo que abre la puerta al desarrollo de posibles terapias combinadas más eficaces, concluye el investigador.


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