En plena ola de calor y con la mayoría de provincias superando los 40 grados de máxima, una buena siesta se hace casi obligatoria en las horas de más calor. ¡Pero ojo! Para que sea verdaderamente reparadora se han de cumplir una serie de requisitos que el doctor Estivill y Mario Vaquerizo presentaron ayer en easyHotel, tumbados sobre un cómodo colchón, como debe ser. «Yo soy adicto a las siestas», confiesa a LA RAZÓN el artista –y marido de la cantante Alaska– sobre este placer que descubrió hace relativamente poco: «Soy una persona que, cuando encuentra algo que le hace sentir bien, lo incorpora enseguida. Me pasa con el descanso, con el ejercicio e incluso con las personas. Todo lo que te haga sentir bien tienes que quedártelo. Y lo que no, dejarlo atrás».

Mario Vaquerizo y el doctor Eduard Estivill presentan el decálogo de la buena siesta de la mano de easyHotelMario Vaquerizo y el doctor Eduard Estivill presentan el decálogo de la buena siesta de la mano de easyHotel Gtres

-¿Qué hay del tabaco?

Es curioso, porque siempre que paso por un hospital desaparecen mis adicciones. Después de la caída que tuve, dejé de fumar sin proponérmelo y no he vuelto. No me costó nada. Ni siquiera tenía pensado dejarlo porque no era consciente de lo mucho que fumaba. Puede que pasara el mono en el hospital, pero cuando volví a casa ya no sentía la necesidad. Sigo teniendo tabaco guardado, no me molesta que la gente fume a mi alrededor y he pasado situaciones muy propicias para recaer, como Nochevieja o alguna fiesta, y no he vuelto a fumar. Me ha salido de forma completamente natural.

-Recientemente ha vuelto a pasar por quirófano, ¿no es así?

Sí, me he hecho una lipo. Yo creo que estas cosas hay que hacerlas a tiempo, ir poco a poco y apostar por la prevención. Después de todo lo que pasé con el accidente, descubrí que en el hospital se está muy bien atendido. De hecho, cuando me daban el alta casi no quería irme porque allí me sentía muy cuidado. Ahora llevo varios días sin beber cerveza. No me la he quitado porque quisiera dejarla, quiero seguir bebiendo, pero creo que el cuerpo es muy sabio y a veces él mismo te pide hacer un poco de limpieza. Cuando viajo mucho hago más vida social y bebo más porque estoy siempre de restaurantes. En casa, sin embargo, ni como ni ceno con cerveza. Yo hago lo que me pide el cuerpo. Si ahora me dice que no me apetece, pues no me apetece.

-¿Qué vicio le queda?

Hablar mucho, y ese no me lo quiero quitar.

«Me acabo de hacer una lipo. Estas cosas hay que hacerlas poco a poco y apostar por la prevención»

-Retomando lo de dormir… Si discute con Alaska, ¿hacen las paces antes de ir a la cama?

Dormir enfadado con la persona que tienes al lado no es buena idea, pero tampoco sirve eso de reconciliarse por obligación. Un amigo me decía que muchas veces la gente intenta arreglar las cosas teniendo sexo cuando en realidad sigue enfadada y no lo está disfrutando. Es mejor dejar que pase el enfado y luego reencontrarse de verdad.

-¿Discuten mucho ustedes?

Claro que discutimos. Si no discutes nunca, tienes una muñeca al lado, no una persona. Con los años, además, acabas discutiendo por tonterías, igual que les pasa a los matrimonios mayores. A nosotros nos ocurre mucho con este calor. Alaska no soporta el aire acondicionado y yo necesito dormir fresquito. Menos mal que invertí en el ladrillo y tengo varias casas en el mismo edificio, porque cuando hace mucho calor me voy a otra donde pongo el aire a 19 grados y duermo con edredón tan feliz. Es un lujo y una extravagancia, lo sé, pero así no discutimos, ¡y para eso trabajo!

-¿Qué planes tiene para este verano? ¿Más trabajo o más ocio?

Este año no quería hacer conciertos, pero al final hemos vuelto. Y la verdad es que me encanta porque te vas con tus amigos en la furgoneta, te lo pasas bomba y encima te pagan. También quiero disfrutar de la playa. He conseguido que Alaska le coja el gusto y nos iremos unos días con mis padres, como siempre, a Zahara de los Atunes. Me gusta mucho alternar playa, montaña y Madrid. Tampoco creo que demasiadas vacaciones sean buenas.

-Dentro de poco cumple años. ¿Habrá fiestón?

Ya hice el gran fiestón de los 50. Esas celebraciones enormes luego no las disfrutas porque estás pendiente de todo. Este año haré dos celebraciones más tranquilas. El día de mi cumpleaños estaré con mis padres, mis tíos y la familia. Y unas semanas después organizaré una burger party con los amigos, con piscina incluida. Aunque ya te digo que en esas fiestas se hace de todo menos comer.

-Estará en la nueva edición de «Maestros de la costura». ¿Qué tal la experiencia?

Es el programa más difícil que he hecho nunca. Pensaba que “MasterChef” era complicado, pero aquí no puedes disimular. En cocina siempre entra en juego el gusto del jurado, en costura no. Si la prenda no entra en el maniquí, estás fuera. Hay que saber hacer una cremallera invisible, las pinzas, los patrones… todo. Mi abuela era costurera y, además, yo he dado clases. Me levantaba muy temprano para practicar con la máquina de coser y me ha gustado muchísimo. De hecho, el otro día hasta le arreglé el bajo de un pantalón a Alaska.