Irulegi es un poblado vascón que fue atacado y destruido durante la Guerra Sertoriana, entre los años 82 y 72 aC. Su estudio arqueológico se realiza desde 2017 por iniciativa del Ayuntamiento del Valle de Aranguren con el apoyo del Departamento de Cultura del Gobierno de Navarra, y está liderado por la Sociedad de Ciencias Aranzadi en colaboración con diferentes universidades, bajo la dirección del arqueólogo Mattin Aiestaran.

Hasta el momento se han excavado tres viviendas de aproximadamente 75 metros cuadrados de superficie en las que se han recuperado numerosos restos materiales: armas, recipientes cerámicos, monedas, restos óseos de fauna, molinos, etc.

Imagen de los fragmentos cerámicos.

Dos fragmentos cerámicos que presentan sendas inscripciones

Entre esos materiales figuran dos fragmentos cerámicos que presentan sendas inscripciones. Uno fue hallado en el interior de la misma casa en la que se encontró la Mano de Irulegi y el otro en el exterior de esa misma vivienda. El primero de ellos apareció partido en dos fragmentos y corresponde al borde de un recipiente de almacenaje fabricado in situ o en las inmediaciones de Irulegi. «Se trata de un tipo de cerámica que está hecha aquí y eso es muy importante» explica Javier Velaza, catedrático de la Universidad de Barcelona y experto en epigrafía, «cuando se dice aquí es Irulegi, en su entorno, y por lo tanto en el entorno lingüístico de Irulegi. No ha venido de otro sitio, sino que el texto corresponde a algo que se podía escribir y leer en este lugar» , concluye.

Su texto, escrito en un signario paleohispánico, probablemente vascónico, es a[ba]ŕ o abaŕ, y podría ser la expresión de su capacidad. La pieza apareció rota justo por el centro de la inscripción. «La inscripción tenía tres signos», describe Velaza, » y el golpe se ha producido justo en el signo central. El primer signo no tiene ninguna dificultad de lectura, es una a; el último signo no tiene una ninguna dificultad de lectura, es una r. El signo del centro, que es el que se ha visto afectado por la fractura, no lo hemos podido identificar y leer bien hasta que se ha producido la limpieza y la restauración científica de la pieza. Ahí es donde hemos visto que sobre la fractura queda un mínimo resto de una letra y que era un signo ba. Por lo tanto, la lectura del texto, bueno, aquí tiene la fractura, ¿verdad? La lectura del texto es abaŕ», concluye Velaza

Si esta interpretación es correcta, la inscripción constituiría el primer testimonio de un numeral vascónico, cuya forma además coincidiría exactamente con la que recientes estudios han atribuido también al numeral 10 en ibérico, para el que se ha propuesto una correspondencia con el vasco (h)amar (10).

El documento sería así de una gran importancia para el conocimiento de las relaciones entre el vascónico y el ibérico, y asimismo de ambos con el vasco histórico (el euskera en sus fases antiguas o reconstruidas) y el euskara actual.

Yacimiento de Irulegi, donde se encontraron las piezas

La segunda pieza inscrita corresponde a la base exterior de «una cerámica de importación, una cerámica de tipología de barniz negro o campaniense proveniente de Italia», describe Mattin Aiestaran, director del yacimiento de Irulegi, un recipiente de uso personal que presenta el texto basi, que podría corresponder a un nombre abreviado -quizás el del propietario del recipiente y de la casa-. Aiestaran explica también que «nos da una cronología bastante exacta, encima es coherente con todo lo demás que todos los demás elementos que nos salen en Irulegi y que nos señalaría hacia este momento precisamente anterior a la guerra de Sertorio»

Sobre esta inscripción, Velaza explica que «la inscripción está escrita en un signario paleohispánico, es decir, en un tipo de signario como el de la Mano de Irulegi, aunque no sabemos si es exactamente el mismo, porque no tenemos garantías dado que esta cerámica ha sido hecha fuera de Irulegi de que la inscripción fuera hecha aquí o pudiera haber venido con la propia cerámica». Por ello concluye que su «importancia es relativa, por cuanto tenemos muchos ejemplos. Para nosotros es importante porque vuelve a decirnos que en Irulegi se escribía y por lo tanto se leía, por lo tanto había una cultura literaria, una cultura gráfica que conocíamos desde la mano, pero que necesitamos ir ratificando con nuevos ejemplos».

En la presentación, además de Mattin Aiestaran y Javier Velaza, han participado también Joseba Asiron, alcalde de Iruña-Pamplona, y Manolo Romero, alcalde del Valle de Aranguren. Asirón ha señalado que con este hallazgo se abre «una puerta de enorme interés científico porque esta pieza puede aportar nueva luz sobre las raíces lingüísticas de este territorio y sobre la relación entre el vascónico, el ibérico y el vasco histórico». Además, en relación con el 2100 aniversario de la fundación de Pompaelo, «este descubrimiento tiene también un valor simbólico muy especial. Nos recuerda que la historia de nuestra ciudad no comienza de repente ni se explica desde un único momento. Antes de Pompelo hubo un territorio habitado, una comunidad, una lengua, una formas de vida y una cultura material». Por su parte Romero anunció que «dentro de unos días seguiremos con las excavaciones de Irulegi, es una apuesta del Ayuntamiento del Valle de Aranguren y de su población de que ese poblado siga sacando la la luz, pues la historia que tiene y ojalá, dentro de un tiempo lo podamos volver a ver todos, con algo que ha aparecido y que viene a reforzar todo este trabajo».

Estos dos nuevos testimonios se unen al bronce epigráfico de la Mano de Irulegi, a los textos de las monedas y al stylus encontrado en el mismo poblado y vienen a ratificar la presencia de la escritura en la vida cotidiana del poblado de Irulegi. El estudio epigráfico y lingüístico de los hallazgos que ha sido llevado a cabo por Javier Velaza y Joan Ferrer, de la Universidad de Barcelona, y por Joaquín Gorrochategui, de la Universidad del País Vasco, y se publicará en el próximo número de la revista Palaeohispanica.

Las piezas están expuestas en la muestra De Irulegi a Pompelo. Los orígenes de una ciudad, promovida por los Ayuntamientos de Iruña – Pamplona y del valle de Aranguren con la colaboración del Gobierno de Navarra, y que puede visitarse en el centro cultural Civivox Pompelo todos los días, excepto los domingos.

Además, Aranzadi organiza visitas guiadas tanto al yacimiento como a la exposición durante todo el verano hasta el 12 de septiembre y que se pueden programar en la pagina web de la sociedad científica: https://www.aranzadi.eus/visita-irulegi.