23/06/2026
Actualizado a las 11:37h.
Jon Rahm cumple este martes 23 de junio diez años como profesional. Desde su debut en el Quicken Loans National hasta hoy ha conquistado 23 títulos, además de tres Copas Ryder. De la mano de MTDG News el vizcaíno aporta en esta entrevista sus reflexiones de la mano de algunas de las banderas que han marcado su trayectoria.
Además, un buen puñado de golfistas, desde compañeros en la Ryder hasta jugadores españoles, definen a Rahm y aportan alguna anécdota curiosa. También aquellos que le tienen de rival en el LIV Golf. Todas las entrevistas están en el canal de YouTube. Tommy Fleetwood, Justin Rose, Shane Lowry, Sergio García, Ángel Ayora…
Sobre el Masters: «Teniendo en cuenta lo importante que fue el US Open el Masters es aún más especial. No sé por qué, no me lo esperaba. Los tres grandes españoles que han conseguido ganar un major han ganado un Masters. Unirme a ellos es único. Saber que en la historia del golf voy a estar vinculado a ellos de esa manera es único. Hasta que lo metí en el green del 18 no me permití disfrutarlo. Y una vez que esa bola entró, lo primero que hice fue mirar a Adam y vi lágrimas. No habían caído pero vi las lágrimas como el cristal en sus ojos y entonces me llegó a mí».
Sobre sus tres Open de España: «Cuando estoy jugando bien y encima me apoyan, es como si tuviera a alguien más no solo ayudándome, sino también intimidando al resto de jugadores. En 2018 tuve un poco de suerte de que Nacho (Elvira) y el irlandés que no recuerdo su nombre (Paul Dunne) no jugaron muy bien ese domingo. Yo venía de atrás y ellos no tuvieron el día. En 2022 dije: ‘aunque gane, voy a terminar bien’. Terminé birdie, birdie, me sentía como el Papa, iba ganando de nueve, batí el récord del torneo».
La Ryder de 2018 tras ganar a Tiger Woods: «Fue mi primer punto en la Ryder contra una leyenda del deporte y uno de mis ídolos, pero no jugué bien esa semana». Y sobre la última en Nueva York y su abrazo con José María Olazabal: «No me lo esperaba, pero le vi llorando, me dio un abrazo y yo también empecé a llorar. Fueron buenos cinco minutos de abrazo, no podía parar de llorar. La última vez que recuerdo haber llorado fue el nacimiento de mis hijos. Pero nunca en golf».
