Con motivo del Día Mundial contra la Droga, que se celebra el 26 de junio, la Sociedad Española de Neurología (SEN) recuerda que el consumo de drogas continúa representando una amenaza importante para la salud cerebral, especialmente entre la población más joven. Según la ‘Encuesta poblacional sobre hábitos cerebrosaludables de …
Con motivo del Día Mundial contra la Droga, que se celebra el 26 de junio, la Sociedad Española de Neurología (SEN) recuerda que el consumo de drogas continúa representando una amenaza importante para la salud cerebral, especialmente entre la población más joven. Según la ‘Encuesta poblacional sobre hábitos cerebrosaludables de la población española‘, impulsada por la SEN, los jóvenes españoles de entre 18 y 34 años son el grupo que registra una mayor frecuencia de consumo reciente de drogas: más del 15,5% consumió algún tipo de droga ilegal durante el último año.
En términos globales, el estudio de la SEN apunta que el 7% de la población española reconoce haber consumido alguna sustancia recientemente. Al 15,5% de los jóvenes se suman el 9,5% de las personas de entre 35 y 59 años y el 4,5% de los mayores de 60. El informe también pone de manifiesto diferencias relevantes por sexo: mientras que el 83,9% de las mujeres asegura no haber consumido nunca drogas, este porcentaje desciende hasta el 71,7% entre los hombres, que, además, registran cifras superiores en todas las categorías de consumo reciente, incluidos los últimos días, semanas o meses.
«Aunque los datos obtenidos en este estudio podrían infraestimar el consumo real, porque en este tipo de encuestas puede existir infradeclaración, muestran que, si bien el consumo de drogas puede estar presente en cualquier grupo de edad, es especialmente relevante entre la población joven. Esto resulta particularmente preocupante porque el cerebro continúa madurando estructural y funcionalmente incluso después de los 30 años, y la exposición a sustancias tóxicas durante estas etapas puede tener consecuencias duraderas sobre las capacidades cognitivas, la memoria, la atención y el comportamiento», señala la doctora Marta Guillán, miembro del Grupo de Estudio de Neurología Crítica e Intensivista de la Sociedad Española de Neurología.
«En todo caso –añade–, e independientemente de la edad del consumidor, las drogas ilícitas pueden dañar seriamente el sistema nervioso tanto a corto como a largo plazo. Estos daños pueden aparecer con el consumo ocasional o habitual de drogas, la sobredosis e incluso la abstinencia».
Las drogas multiplican el riesgo de ictus en jóvenes
La SEN ya ha alertado del aumento registrado durante los últimos años en los casos de ictus entre personas jóvenes. Se ha demostrado una relación directa entre el consumo de drogas y el riesgo de ictus, y numerosos estudios apuntan que una proporción relevante de los pacientes jóvenes que sufren uno reconoce haber consumido drogas previamente. De hecho, las probabilidades de padecer un ictus durante las 24 horas posteriores al consumo de drogas se multiplican por siete, mientras que consumirlas más de una vez por semana puede duplicar ese riesgo. En España, se estima que el 30% de las personas menores de 50 años que sufren un ictus ha consumido drogas ilícitas.
El consumo de drogas también puede provocar daños neurológicos a largo plazo. Sustancias como la cocaína, las anfetaminas, los opioides, el cannabis o las nuevas drogas sintéticas se han relacionado no solo con un mayor riesgo de ictus, sino también con alteraciones cognitivas, trastornos de la memoria y la atención, epilepsia y daño vascular cerebral. Asimismo, pueden afectar a los mecanismos cerebrales implicados en la respiración y el nivel de conciencia, lo que puede derivar en coma o muerte.
«Existe evidencia científica suficiente para afirmar que las drogas constituyen un factor de riesgo para la salud cerebral. Sus efectos no se limitan al momento del consumo, sino que pueden producir alteraciones permanentes en el funcionamiento del cerebro e incrementar el riesgo de enfermedades neurológicas graves», señala la doctora Marta Guillán. «A pesar de ello, muchas personas siguen percibiendo algunas drogas como relativamente inocuas, por lo que la percepción del riesgo es clave para la prevención. Ninguna droga es segura para el cerebro ni existe un consumo seguro. Incluso el consumo ocasional puede tener consecuencias neurológicas graves. Aunque estos efectos no siempre sean inmediatos, pueden ser permanentes y afectar de forma significativa a la salud y a la calidad de vida presente y futura», añade.
Un dato para la esperanza
No obstante, la doctora Guillán destaca también algunos datos esperanzadores: «La ‘Encuesta sobre uso de drogas en enseñanzas secundarias en España (ESTUDES) 2025’, realizada entre estudiantes de 14 a 18 años, ha revelado una caída histórica en el consumo de alcohol, tabaco, cannabis y vapeadores. La noticia más relevante es que el consumo de alcohol, tabaco y cannabis continúa descendiendo y alcanza mínimos históricos desde que existen registros, en 1994. También disminuye el consumo intensivo de alcohol –borracheras o ‘binge drinking’–, que registra sus cifras más bajas desde el año 2000».
«Aun así, el alcohol sigue siendo, con diferencia, la sustancia legal más consumida, y el cannabis, la ilegal –continúa la facultativa–. En este grupo de edad, otras drogas ilegales continúan presentando un consumo bajo y en descenso: la cocaína, el éxtasis, las anfetaminas, los alucinógenos y los inhalantes permanecen por debajo del 2-3% en la mayoría de los indicadores. En 2025 también se observa el primer descenso en el consumo de hipnosedantes, que constituía una preocupación creciente».
Según concluye Guillán, «estos siguen siendo los medicamentos con potencial adictivo más consumidos por los adolescentes, especialmente entre las chicas, y su uso sin receta continúa siendo una preocupación sanitaria. Por tanto, parece haber aumentado la percepción del riesgo y la conciencia sobre los efectos de las drogas en la salud, lo que también supone prevención y salud cerebral para el futuro».