Carmen Delia Aranda Rodríguez

26/06/2026 a las 05:00h.

La maquinaria de vigilancia epidemiológica de Canarias funciona a pleno rendimiento para atajar el brote de sarampión detectado en Tenerife. Aunque no se ha confirmado ningún nuevo positivo desde la semana pasada, los equipos de Salud Pública continúan rastreando contactos, analizando casos sospechosos y reconstruyendo los movimientos de los afectados para asegurarse de que la cadena de transmisión ha quedado contenida. De hecho, alrededor de cien personas han sido advertidas de que pueden haber estado expuestas a la infección.

El brote suma, por ahora, cuatro casos: el menor británico que llegó infectado a la isla durante sus vacaciones y tres contagios secundarios. El primero fue un trabajador del hotel en el que se alojó el niño; una sanitaria y un agente de seguridad. Todos guardan relación con el paciente cero.

«Es un brote claramente importado», explica Álvaro Torres, jefe de la Unidad de Vigilancia Epidemiológica y Prevención de la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Canarias. Desde la detección de los primeros contagios, los servicios sanitarios han intensificado la vigilancia entre médicos de atención primaria, pediatras y hospitales para que notifiquen cualquier cuadro compatible con la enfermedad.


  • Brote de sarampión en Tenerife: un menor británico contagia a un trabajador de hotel, una sanitaria y un agente

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Esa estrategia ha disparado el número de sospechas, aunque no las confirmaciones. «Sospechosos tenemos muchísimos porque hemos pedido que se levante la sospecha ante cualquier fiebre con exantema» señala Torres. Todos esos casos son sometidos a pruebas diagnósticas, pero hasta ahora han resultado negativos y carecen de vínculo epidemiológico con el brote. Lejos de considerarlo un problema, Salud Pública interpreta ese elevado nivel de alerta como un indicador de que el sistema está funcionando.

La dificultad de identificar las coincidencias

La investigación que sigue a cada positivo es minuciosa. Los rastreadores reconstruyen los movimientos de los pacientes desde los cuatro días previos al inicio de los síntomas, identificando lugares, actividades y personas con las que pudieron tener un contacto estrecho. Gimnasios, centros de trabajo, actividades extraescolares o trayectos en guagua pasan a formar parte de unpuzle que los epidemiólogos intentan recomponer. «No siempre es sencillo», admite Torres. «A veces los pacientes no recuerdan las fechas y no es fácil localizar a todos los contactos». La dificultad aumentó con el caso del menor británico, que ya regresó a su país y no ha respondido los intentos de comunicación de las autoridades sanitarias canarias, explica Torres.

Aun así, se logró establecer el vínculo epidemiológico cuando apareció el primer contagio secundario. Salud Pública había pedido que se preguntara a cualquier caso sospechoso si había estado en el hotel donde se alojó el turista. El primer positivo resultó ser un trabajador del establecimiento, lo que permitió reconstruir la cadena de transmisión y relacionar los otros dos casos.

Los contactos estrechos identificados reciben un mensaje de Whatsapp que les informa de su exposición al virus y los síntomas que deben vigilar durante el periodo de incubación. Si presentan fiebre o exantema, deben acudir a un centro sanitario con mascarilla y advirtiendo que han tenido contacto con una persona infectada. Aunque Salud Pública no dispone de una cifra exacta, Torres calcula que ya se han enviado del orden de más de cien avisos.

Un sospechoso de hepatitis A en el foco grancanario

Respecto al brote de hepatitis A notificado la semana pasada en una escuela infantil de Gran Canaria, con seis afectados, el jefe de la Unidad de Vigilancia y Prevención de Salud Pública señaló que está controlado y que solo se ha identificado un caso sospechoso que está a la espera de las pruebas serológicas.

Torres indicó que espera que el brote no prospere gracias a la campaña de vacunación emprendida entre los contactos estrechos. «Hemos hecho una campaña de vacunación importante, al igual que en el brote de sarampión: a los contactos se les ofrece la vacunación en función de su situación y su edad», aclara.