José Elías no solo es famoso por ser un multimillonario empresario propietario de conocidas empresas como Audax Renovables o La Sirena. También lo es por mojarse en todo tipo de temas, tanto de las empresas a nivel más particular mediante su experiencia o sobre la economía y sociedad española a nivel más global. Una de las últimas reflexiones más sonoras fue al explicar cómo se debe gestionar una empresa: «Soy un médico de cabecera en la cima de la pirámide. Entiendo el síntoma, pero opera el especialista».
Su idea se basa en lo siguiente: «Cuando estás arriba en la pirámide de la empresa, debes ser un médico de cabecera. Entender de lo que te están hablando, pero no ser especialista de nada». José Elías tiene un punto de vista muy particular sobre algunos aspectos de la economía y especialmente de la forma de gestionar las empresas. Mucho más llamativa fue su reflexión en el podcast ‘The Wild Project’ sobre el tipo de comercial ideal para una empresa.
La polémica reflexión de José Elías
Su reflexión fue muy llamativa: «El mejor comercial que tuve fue un tío que era alcohólico y ludópata». Dejó claro que nunca optaría por un perfil así de primeras para su empresa, pero que contratar a alguien con dichas enfermedades puede llegar a ser beneficioso. Explica los motivos: «Nunca ficharía a un contable alcohólico y ludópata, pero un comercial alcohólico y ludópata es lo mejor que puedes tener, porque ese tío tiene muchas necesidades».
Lo explicó de manera muy dura, pero real: «Un comercial es un tío que necesita tener todo el día la zanahoria delante. Y qué más más necesidad tienes que tienes que ir a echarle a la maquinita«. El gasto constante de este tipo de personas provoca que tenga la necesidad de ganar más para poder afrontarlo. Es una rueda que no tiene fin.
El perfil ideal de trabajador
A la hora de contratar lo tiene claro: «Yo soy bastante crítico con la educación y con la titulitis». Muchas empresas piden el título en primer lugar y a partir de ahí avanzan, pero el pide romper con todo ello: «Yo prefiero que me expliques qué sabes hacer a que me digas qué títulos tienes. Porque los títulos que tienes no reflejan tus capacidades». Puso un ejemplo muy sencillo: «Tú tienes ADE. Si no has dirigido una empresa, no doy por hecho que sabes dirigir una empresa».
También reveló las tres cualidades que más valora de un trabajador: «La primera es la lealtad. La segunda, la actitud. Y la tercera, la aptitud». No todas son iguales: «Más o menos un 60, un 30 y un 10″. Con su coloquial tono advierte: «Porque yo creo que si eres un pirulas, eso lo llevas en el ADN y es imposible cambiarlo». Señala a que se refiere con ese término: «Si tú ves a alguien robando folios, a la que pueda te va a robar un boli. Y a la que te pueda, te va a robar de la cuenta. Eso no lo vas a poder cambiar. La lealtad de las personas es básica. Y en los puestos de dirección yo creo que es un mínimo».