Cuando el Tribunal Supremo condenó a Atresmedia y su ‘Pasapalabra’ por emitir ‘El Rosco’, el shock fue inmediato. La prueba final era el gran símbolo del concurso y en uno de los momentos más seguidos de la televisión diaria. La incertidumbre duró lo que … tardó Telecinco en anunciar que se hacía con los derechos de esa gran prueba y que ya trabajaba en un formato en torno a esa mecánica. La gran incógnita, entonces, era cómo iba a sustituir Antena 3 una prueba tan icónica manteniendo la esencia de ‘Pasapalabra’.

No hubo carrera contrarreloj para encontrar un sustituto tan potente como ‘El Rosco’, porque incluso antes de la sentencia Atresmedia ya barajaba alternativas. Según ha podido conocer ABC, en la cadena ya contemplaban la posibilidad de que la resolución judicial acabara siendo desfavorable y, por ello, el equipo, de forma previsora, llevaba tiempo trabajando en distintas posibilidades.

Detrás de esa búsqueda había un equipo acostumbrado a rastrear formatos de entretenimiento de todo el mundo en busca de ideas que puedan adaptarse al mercado español. Analizar qué funciona fuera, estudiar mecánicas y detectar conceptos con potencial forma parte de su trabajo habitual. Así dieron con una prueba emitida en una televisión suiza que reunía muchas de las características que necesitaban para convertirse en la heredera natural del rosco: ‘AlaZ’.

Una vez localizada la mecánica, las dudas fueron mínimas. La denominada ‘AlaZ’ respondía a lo que buscaban y, además, ofrecía una ventaja importante: se trata de una prueba ya registrada, lo que blindaba jurídicamente su utilización y evitaba volver a entrar en un conflicto legal relacionado con la propiedad intelectual. En esta prueba, los concursantes deben resolver 26 definiciones, una por cada letra del alfabeto, en 110 segundos, con la diferencia de que las letras se presentan en línea en lugar de en un círculo y se indica el número de letras que tiene cada respuesta. Pueden pasar una palabra y volver a ella más tarde o pedir una pista, aunque hacerlo les resta 5 segundos de tiempo. Además, quien llega con más tiempo acumulado puede elegir si empieza por la A o por la Z, añadiendo un componente estratégico a una prueba que mantiene el objetivo de acertar el mayor número posible de palabras en el menor tiempo.

Así que, una vez encontrada la prueba, el siguiente reto fue trasladar esa nueva mecánica a los concursantes. Aunque la filosofía del juego seguía siendo similar, el sistema cambiaba y también lo hacía la forma de prepararlo. Durante las grabaciones piloto, el equipo comprobó que las condiciones del antiguo rosco no encajaban del todo con la nueva prueba. Adaptar el formato a los concursantes y al buen funcionamiento era esencial para conseguir el mismo éxito de siempre, y por eso, entre los principales ajustes estuvo el tiempo disponible para completarla, que pasó de los 85 segundos habituales a 110, adaptándose así al nuevo ritmo del juego.

Acabar con la sospecha

La nueva prueba también servía para zanjar uno de esos debates que durante años han acompañado a ‘El Rosco’: la sospecha, alimentada por algunos espectadores, de que un rosco podía resultar más favorable que otro. Con la mecánica de ‘AlaZ’, existen dos recorridos ya confeccionados, de la A a la Z y de la Z a la A, y es el propio concursante quien decide cuál prefiere jugar. De este modo, la elección deja de depender del programa y pasa directamente a manos del participante.

Pese a todas estas novedades, en Atresmedia tenían claro que el objetivo no era reinventar ‘Pasapalabra’, sino conservar aquello que lo había convertido en un fenómeno diario. Querían que la prueba final siguiera girando en torno a las palabras, las letras del abecedario, la presión de una cuenta atrás y el aliciente de un gran bote económico. Y, precisamente, esas son las señas de identidad que reúne ‘AlaZ’, la prueba con la que el concurso pretende escribir un nuevo capítulo sin renunciar a su esencia.