La Toxoplasma gondii es un parásito protozoario que se transmite a los humanos principalmente por la ingestión de carne cruda o poco cocida que contiene quistes tisulares, o productos frescos y agua contaminados con ooquistes excretados por el huésped felino. Aunque menos común, la mayor carga para la salud surge cuando …
La Toxoplasma gondii es un parásito protozoario que se transmite a los humanos principalmente por la ingestión de carne cruda o poco cocida que contiene quistes tisulares, o productos frescos y agua contaminados con ooquistes excretados por el huésped felino. Aunque menos común, la mayor carga para la salud surge cuando el parásito se transmite a través de la placenta de una mujer embarazada recién infectada a su feto.
Aún, a día de hoy, esta afección sigue sin recibir la atención que precisa, por sus graves efectos, en las agendas sanitarias. No en vano, los bebés que sobreviven a la infección congénita enfrentan consecuencias para la salud de por vida, como discapacidades visuales y neurológicas, que perjudican el rendimiento escolar, las oportunidades de empleo y la participación económica.
Las estimaciones de la carga mundial de morbilidad siguen siendo inciertas, y algunas regiones con alta prevalencia carecen de estadísticas actualizadas. Sin una designación formal como enfermedad tropical desatendida (ETD), queda fuera de las estrategias globales coordinadas y, con frecuencia, no se incluye en los planes nacionales de salud.
Es por ello que un grupo de expertos de América, Europa, África y Asia, liderado por el profesor asociado João Furtado, de la Universidad de São Paulo (Brasil) y la profesora Justine Smith, de la Universidad de Flinders (Australia), han elaborado un documento en el que se insta a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a reconocer, oficialmente, la toxoplasmosis como una enfermedad tropical desatendida (ETD).
«La toxoplasmosis suele considerarse inevitable, pero tiene vías de transmisión bien caracterizadas y puede prevenirse y controlarse», afirma el profesor asociado Joäo Furtado, destacado oftalmólogo, investigador y educador brasileño de la Universidad de São Paulo. «Las consecuencias más graves, incluida la ceguera, se producen en comunidades con acceso limitado a la atención médica, alimentos seguros, agua potable y atención prenatal», recuerda.
Los investigadores consideran que el reconocimiento formal como enfermedad tropical desatendida desbloquearía la financiación para la investigación, la prevención y el tratamiento. No en vano, a pesar de su impacto global, la toxoplasmosis recibe menos financiación para la investigación y menos atención política que otras enfermedades con un impacto similar o menor. Asimismo, el reconocimiento de esta enfermedad la situaría dentro de la agenda global de One Health, fomentando la acción coordinada en los sectores humano, animal, agrícola y medioambiental.
«En un momento en que el marco de la OMS para las enfermedades tropicales desatendidas (ETD) hace hincapié en la equidad, la integración y la acción multisectorial, la toxoplasmosis representa una brecha clara y abordable que justifica la adopción de medidas correctivas», afirmó la prof. Justine Smith, del FHMRI Eye & Vision de la Universidad de Flinders.
Por todo ello, la declaración suscrita por este grupo internacional es un llamamiento a la acción para abordar de una vez por todas la inaceptable carga que supone la toxoplasmosis para la salud mundial. Asimismo, el documento describe una hoja de ruta práctica para la acción, que incluye mejores pruebas de detección durante el embarazo, una mayor seguridad alimentaria e hídrica y respuestas globales coordinadas.