Fede Castaños es uno de los rostros más reconocibles del fútbol burgalés. Muchos desconocen que tras ese carácter cercano, amable y simpático tiene escondida una enorme pasión por la historia de un deporte que ha estado tan ligado a su vida. Cuenta con una impresionante colección de objetos relacionados con el fútbol que tiene un valor incalculable y que es su tesoro.

Tiene repletos cinco trasteros y un piso con auténticas joyas de las distintas etapas que ha ido pasando esta disciplina. «Todo comienza dos años después de colgar las botas. Digamos que una vez que cerré esa etapa como jugador me empezó a llamar la atención la historia del fútbol y los objetos que tienen que ver con ella», explica.

No se esconde y se define como «un friki» y se emociona cada vez que explica la procedencia y el simbolismo de muchos de sus objetos. No es de esos coleccionistas que acumula material y una vez adquirido lo almacena. Fede Castaños se puede pasar horas entre su colección, recordando todo lo que rodea a esa pieza que la hace tan especial.

«Lo importante para mí es que todo tiene una historia personal, el viaje en el que lo conseguí, la persona que me puso sobre la pista, la que me lo regaló, como me enteré que existía… Son muchas anécdotas que forman parte de mi vida», comenta.

Afirma con rotundidad que sus vacaciones llevan un tiempo condicionadas por esta pasión y señala que sin el apoyo y la ayuda de Vicky, su pareja, hubiera sido imposible. Parte de sus ahorros están invertidos en esta colección. «No quiero ni pensar lo que me he gastado, aunque ha sido a lo largo de los años y en ocasiones son también regalos. Si es mi cumpleaños o Navidad siempre tengo algo preparado para darle una idea a quien sea y de esta forma que no tengan que pensar mucho», responde con una sonrisa.

Indica las plataformas digitales de venta de artículos de segunda mano han provocado un avance en el mundo del coleccionismo, aunque lo que le gusta es revolver en los rastros y encontrar el mirlo blanco entre objetos vulgares.

«No es lo mismo comprar por internet que en persona, no tiene la misma esencia y además existe un riesgo mayor de que te puedan engañar. Por eso prefiero poder ver y tocar la mayor parte de las cosas que compro», avisa Fede Castaños.

Cuando se le pregunta cuál es su pieza favorita no sabe responder y es que a todas las tiene un cariño especial. Le gusta enseñarlas, contar su historia y adornar su discurso con datos de los que se ha ido empapando durante los últimos años. «El fútbol nació en la Freemasons’ Tavern de Londres, que también he visita en vacaciones, aunque el juego de pelota es algo natural en la humanidad desde los egipcios y los mayas. Incluso los romanos jugaban una mezcla de fútbol y rugby para mantener en forma a sus tropas», explica con devoción.

Botas, balones, carteles, camisetas, pequeñas estatuas, silbatos, recortes de prensa, futbolines, gorras o banderines. Todo eso se puede encontrar en una colección que rezuma historia y que se impregna de cariño y sentimiento cada vez que Fede Castaños aporta detalles a cada objetivo. Las camisetas de Quini, Maradona o Pelé, un balón de 1900 con tiento, una botas de 1940 o una escultura que representa la ‘Tregua de Navidad’ de 1914 en plena Primera Guerra Mundial y que tuvo al fútbol como protagonista, son algunas de sus artículos con más valor.

Fede Castaños entiende que ha llegado el momento de parar, de hacer una criba y destacar lo verdaderamente importante. Su idea es buscar un sitio para poder exponerlo y mostrarlo a todo el que quiera acercarse.