En la campaña, los bailaores cambian las faldas de volantes por diseños plateados, que emulan la mítica cota de malla del fundador de la casa, el “metalúrgico de la moda” como lo bautizó Coco Chanel, pero sumamente flexibles; por conjuntos de satén y tops blancos de canalé. “Prendas pensadas desde esa idea de calor, de cómo lo práctico puede acabar guiando el diseño. Culturalmente me interesaba mucho la mezcla, porque ahí aparece esa idea transgeneracional del flamenco: un polo de rayas de los 70 combinado con una falda al bies que podría ser de tu abuela. Quería captar esa forma real de vestir en la que la ropa expresa libertad e identidad personal”, explica Dossena.

Jlien conoce bien España. Veranea en Formentera, donde podrá encontrárselo en todas sus playas. “A veces en Migjorn, a veces en Cala Saona. También en los pequeños chiringuitos que pueblan la isla o en Canapepa, que me encanta. Básicamente en cualquier lugar de la isla, en mi scooter, en traje de baño, con una bolsa de tomates y poco más”, revela. The Pulse le ha brindado además la oportunidad de conocer Andalucía, donde ya quiere volver. “Pasé solo un día en El Rocío y me pareció tan bonito que no me lo podía creer. Sentí que estaba en otro continente: esa gran catedral blanca en medio de la arena, los flamencos en el lago, los caballos salvajes… Fue hipnótico. Y me encantaría ir a Cádiz, esa ciudad del sur profundo”, me cuenta.

Otra imagen de la campaña de The Pulse.

Otra imagen de la campaña de The Pulse.

Para él, lo español no se reduce a un repertorio de símbolos, sino a una forma de entender la belleza desde el contraste: la austeridad y la sensualidad, la disciplina y la libertad. Lo percibió primero en Balenciaga, donde trabajó entre 2008 y 2012 a las órdenes de Nicolas Ghesquière, y ha seguido explorándolo en Rabanne, donde llegó en 2013. “En Balenciaga se podía sentir la radicalidad de Cristóbal en su forma de diseñar, esa manera de sostenerse con dignidad. Hay mucha dignidad en la cultura española, es como su columna vertebral. Y en Paco Rabanne también aparece esa voluntad casi obstinada de expresar una modernidad radical”, explica el diseñador. Un equilibrio que encuentra también en Zurbarán, en su mezcla de mística, austeridad y sensualidad; y en Almodóvar, donde “ese poder femenino entra como una luz y lo hace explotar todo”.