Pese a los esfuerzos en la prevención, las infecciones de transmisión sexual siguen al alza en Euskadi. En este escenario, Oskar Ayerdi, coordinador del Plan … del Sida e ITS de Osakidetza, insiste en hacerse las pruebas ante cualquier sospecha de práctica de riesgo. «No hay que esperar a tener síntomas», advierte.
– Más de 3.000 casos de clamidia el año pasado, 1.800 casos de gonococo, 345 infecciones por sífilis… ¿Qué valoración hace de los datos obtenidos?
– Seguimos diagnosticando muchísimas infecciones de transmisión sexual, las cifras siguen siendo altas a pesar de todas las herramientas que ponemos al alcance. Y respecto a la edad, llama un poco la atención que esas tasas que veíamos en personas predominantemente de 20 a 25, también están siendo altas en la franja de 25 a 35. Esto significa que tenemos que enfocar o ampliar la dirección de nuestros mensajes no solo en los adolescentes, sino también en el adulto joven.
– ¿Y con respecto al VIH?
– Se siguen produciendo nuevos casos, el año pasado hubo 95 nuevos diagnósticos, a pesar de todas las estrategias de prevención que estamos poniendo en marcha. Por lo tanto, hay que seguir visibilizando que es una infección viva y que se siguen produciendo nuevas transmisiones. Además los diagnósticos los hacemos tarde, por lo que todavía necesitamos que la gente se sensibilice en la idoneidad de hacerse la prueba.
– ¿Cómo cree que han cambiado las aplicaciones de citas como Tinder, Grindr… el mapa de las ITS?
– Son herramientas facilitadoras de contactos y esto supone un gran cambio, por la posibilidad de conocer a más gente, del número de parejas o contactos que puedas tener…
EDAD
«Vemos que las tasas de infección son altas no solo en adolescentes, también en adultos jóvenes»
– ¿El riesgo se multiplica?
– Es relativo, porque tú puedes conocer a un montón de personas y si luego tienes un sexo seguro no tiene por qué ser de riesgo, pero es verdad que las posibilidades de exposición aumentan.
– Los jóvenes tienen acceso a más información sobre sexualidad que nunca. ¿Por qué eso no se traduce necesariamente en menos infecciones?
– Sí, es verdad que es algo curioso, que en un momento en el que parece que tenemos acceso a toda la información, el mensaje no termina de calar y a veces cuesta separar esa información directa, fiable, basada en evidencia científica de forma clara. Que llegue el mensaje que queremos transmitir es un reto.
– ¿Percibe una mayor relajación del miedo a infectarse?
– Las infecciones de transmisión sexual siguen altas y se siguen produciendo casos de VIH, probablemente por un montón de factores que se dan al mismo tiempo. Tenemos muchos avances científicos, como el tratamiento antirretroviral, las vacunas, la profilaxis preexposición, los anticonceptivos, otras estrategias de evitar embarazos no deseados… Y esto hace que tengamos una mayor confianza en la resolución de las infecciones de transmisión sexual. En el caso del VIH, también tiene un tratamiento que aunque no es curativo, sí te permite tener una buena calidad de vida.
– Parecen ventajas importantes…
– Sí, porque reducir el miedo es una ventaja importante, pero parece que a su vez se asocia con una relajación en el uso del preservativo. Eso puede hacer que esa desinhibición o despreocupación nos lleve a exponernos más.
– ¿Qué cree que los jóvenes siguen sin saber sobre las enfermedades de transmisión sexual?
– Enlazando un poco con lo que decíamos antes, hay muchísima información, pero parece que sigue faltando saber qué infecciones hay, cómo se transmiten, cómo se evitan, y qué consecuencias tienen. Y esto es una información que debería estar más clara, que la gente sepa a qué infecciones se exponen, cómo las puede evitar, dónde puedo acudir si tengo algún síntoma…
– ¿Considera que se ha conseguido normalizar hablar de sexo pero no hablar tanto de los riesgos?
– Bueno, yo diría que todavía tampoco se ha normalizado mucho hablar de las sexualidades desde un enfoque positivo, respetuoso y sin estigma. Sí creo que la gente siente a veces vergüenza o culpa, y ese es el estigma, la discriminación que hay en la esfera sexual y especialmente en las infecciones de transmisión sexual, concretamente, con el VIH. Ha habido muchísimos avances científicos en el tratamiento y en el diagnóstico pero todavía nos queda camino por recorrer en el avance de la aceptación social y el hablar de la salud sexual igual que hablamos de otras esferas de la salud.
ESTIGMA
«No hacerse las pruebas por miedo al juicio social es una de las explicaciones del diagnóstico tardío»
– Puede que haya entonces muchas personas que sigan evitando hacerse pruebas por el miedo a ese juicio social.
– Sí, esa es una de las explicaciones del diagnóstico tardío. Creen que tienen la infección y les da miedo a hacerse la prueba o bien no lo sospechan. Y eso tenemos que combatirlo con educación, sabiendo que ante cualquier infección es muchísimo mejor saberlo cuanto antes y ponerle remedio que vivir sin afrontarlo. Además se van a encontrar espacios seguros donde se puede hablar sobre las relaciones sexuales y donde sin hacer ningún juicio de valor se ofrecerán las pruebas más adecuadas en cada caso y el consejo más adaptado. Hay que normalizar el hablar sobre las infecciones de transmisión sexual y en cómo nos cuidamos en esta esfera. Nos ayudaría a que la gente pudiera solicitar las pruebas o que pudiera detectar mejor los síntomas. Porque no solo tenemos que diagnosticar pronto los casos, sino que tenemos que intentar evitar las transmisiones.
– ¿Cuáles serían las consecuencias de una enfermedad de transmisión sexual que no se detecta a tiempo?
– Son muy variables y dependen de cada una de las infecciones. Si dejamos evolucionar algunas pueden generar inflamación en la zona genital, que tiene consecuencias más graves a largo plazo por ejemplo en el caso del gonococo o la clamidia, y en el caso de la sífilis, puede dar otras complicaciones a nivel sistémico. El VIH también lógicamente tiene secuelas que pueden ser muy graves si no se diagnostica ni se trata a tiempo. Entonces no hay que esperar a tener síntomas. Si tenemos sopechas de que ha sido una relación sexual de riesgo o alguien con el que ha habido relaciones sexuales nos avisa que ha podido ser de exposición, hay que solicitar la prueba.
– ¿Puede que se esté pidiendo a la población medidas preventivas que se sabe que en la práctica muy poca gente utiliza? Por ejemplo en el sexo oral.
– Efectivamente en el sexo oral el uso del preservativo es muy escaso y esto se puede asociar con el aumento de algunas infecciones de transmisión sexual. Es verdad que no todas las infecciones tienen la misma transmisibilidad ni todas las prácticas sexuales transmiten las mismas infecciones, pero por ejemplo, por sexo oral clamidia, gconoco o sífilis sí se pueden transmitir. Son de las más frecuentes y esto probablemente esté relacionado con que el preservativo en el sexo oral se utiliza poco. En este sentido, las estrategias de prevención que tenemos que plantear tienen que ser atractivas y útiles para la gente.
APPS DE CITAS: TINDER, GRINDR…
«Son herramientas facilitadoras de contactos y las posibilidades de exposición aumentan»
– ¿Hay conductas de riesgo que están emergiendo que le preocupan especialmente?
– Estamos en un momento en el que la diversidad sexual es cada vez más variada. El número de parejas sexuales que tenemos ya no es tan constante o estática como lo era hace algunos años y eso no tiene por qué ser algo malo. La sociedad va cambiando y hay que contar con ello. También las drogas que van apareciendo, el fenómeno del ‘chemsex’ (el uso de drogas para tener relaciones sexuales por un período largo de tiempo) que ya llevamos muchos años hablando de ello… Van apareciendo factores que nos pueden exponer más a infecciones de transmisión sexual.
– Para las personas que tengan una vida sexual muy activa, ¿recomienda hacerse pruebas cada cierto tiempo?
– Esto es una conversación que cada usuario tiene que tener con el profesional sanitario. Y en base a las relaciones sexuales que tenga, cómo las tenga, etc. habrá que ajustarle y diseñarle una prevención combinada adecuada a sus necesidades; por ejemplo, realizarse pruebas cada 4 meses, cada 6…. o quizá en su situación no hace falta hacerse ninguna. Por eso hago mención a la campaña que hemos lanzado, que dice practica el ‘sex care’, esto es, que abramos ese cuidado en la esfera de la salud sexual como el ‘skin care’, el ‘body care’ o el cuidado de la salud mental. Hay que disfrutar del sexo con salud.
– ¿Qué colectivos son los más difíciles de alcanzar desde la prevención?
– Cuando la infección afecta a pequeños grupos resulta más difícil acceder a ellos. Es verdad que los jóvenes son un grupo donde hemos detectado muchas infecciones de transmisión sexual y por eso se han hecho esfuerzos en intentar ofrecerles información y consejos sobre este tema. En el caso, por ejemplo, del VIH el diagnóstico tardío se produce de forma general en todas las personas, por lo tanto es algo que tenemos que incidir en todos por igual, pero es verdad que hemos encontrado más diagnóstico tardío en mujeres. Habrá que ver cómo sensibilizamos también a este colectivo en hacerse las pruebas, especialmente si está asociado con personas que han nacido en otros países. A veces es difícil porque hay barreras culturales o idiomáticas o determinantes sociales que afectan de alguna forma determinada, por lo que el mensaje tendría que llegar casi de forma individualizada.
– ¿Las campañas son efectivas?
– Cada campaña al final tiene un objetivo y un grupo al que se dirige. Pero no solo tenemos que diagnosticar pronto los casos, sino que tenemos que intentar evitar transmisiones. Y para ello nos tenemos que basar en la prevención combinada, que es la combinación de todas las estrategias de prevención que existen: el uso del preservativo, la realización de pruebas, el conocimiento sobre las infecciones de transmisión sexual, la profilaxis preexposición…
– ¿Qué vacunas existen actualmente para prevenir las enfermedades de transmisión sexual?
– Hay algunas que están incorporadas en el calendario vacunal, como la de la hepatitis B y la del virus del papiloma; y en algunos casos también la hepatitis A es una vacuna que recomendamos, al igual que la de la viruela, desde el brote del año 2022. Después hay otras vacunas que no están todavía incorporadas y que están un poco en investigación, que son muy prometedoras. En algunos sitios se han empezado a implementar, pero todavía no hay una evidencia científica suficiente, como puede ser la vacuna del meningococo para prevenir el gonococo. Entonces son vacunas muy prometedoras en las que estamos muy atentos para ver si realmente demuestran eficacia como para incorporarlas.