Croacia, que vio el abismo tras encajar el gol del empate, se puso las pilas y cambió su cara para intentar buscar otro tanto. La derrota les dejaba fuera del Mundial, y Modric se puso en modo estelar para que su equipo, a través de un saque de esquina, se pusiera por delante en el marcador. De nuevo fue en una acción a balón parado como se consiguió un nuevo tanto. El centrocampista, en su partido 201, puso un centro de esquina medido al área y ahí remató Vlasic para hacer que la pelota fuera imparable para Asare, que dejó un paradón minutos antes. El tanto sirvió a Croacia para subir en confianza, y Ghana no consiguió inquietar hasta el pitido final del árbitro.