824 kilómetros separan Cannes de Biarritz, y apenas 50, Biarritz de San Sebastián. Porque la ciudad de Iparralde es el nexo geográfico que une estos … dos escenarios cruciales en el mapa cinematográfico, pero también en la exitosa carrera de Javier Calvo (Murcia, 1991) y Javier Ambrossi (Madrid, 1984). Hace tan solo unas semanas se escuchaban sus nombres en la clausura de la 79 edición del festival de festivales, al que antes unos jóvenes actores que aspiraban a escribir y dirigir, acudían como mochileros aficionados. Los creadores de ‘Paquita Salas’, serie que rodaron «para practicar» ponerse al frente de su primera película ‘La llamada’, jamás imaginaron recoger la Palma a la mejor dirección por su segundo largometraje ‘La bola negra’. Y es que un largo abismo separa la gloria en la Costa Azul y aquellos años en los que servían copas en Chueca o improvisaban rodajes por cuatro euros.
‘La bola negra’, que adelanta su estreno en cines al 25 de septiembre para coincidir con el Zinemaldia, donde todo apunta a que tendrá alguna proyección, pasó el jueves por la cuarta edición del Biarritz Film Festival Nouvelles Vagues en una cotizada segunda parada internacional. El desgarrador y vitalista alegato sobre los peligros de la incomunicación y la necesidad de humanizar se cuenta a través de las vidas interconectadas de tres hombres en tres épocas distintas. Tres existencias íntimamente ligadas por la sexualidad y el deseo, el dolor y la herencia, y una de las últimas obras, inacabada, de Federico García Lorca, que vuelve a poner a prueba su madurez creativa.
Al otro lado de la grabadora, Calvo, apasionado, expresivo, gestual; y Ambrossi, conversador, reflexivo y sumamente detallista, atienden a este periódico con la resaca de los aplausos y la mirada puesta en el gran tour que les espera en los próximos meses. Sin embargo, lo que se encuentra tras el magnetismo de las cámaras no es el ego desmedido del triunfo, sino una profunda serenidad, algo mucho más inalcanzable y unas ganas sinceras de soltar el personaje. Con el eco de la ovación aún presente, el recuerdo regresa inevitablemente al instante en que el jurado de Cannes pronunció sus nombres.
– ¿Es de esos momentos en los que toda tu vida pasa en un minuto?
– Javier Ambrossi: A ver, ¿cómo fue? para ser sinceros. Estábamos esperando porque nos habían dicho que nos quedásemos.
– Javier Calvo: Una vez que te dicen que te quedes, ya sabes que algo hay.
– J.A.: Claro, iban pasando premios y premios y decía, ¿pero qué está pasando? Podía esperarme cualquier cosa menos mejor director.
Premio en Cannes
«En Cannes no sabían quiénes éramos así que nos esperábamos cualquier premio menos Dirección»
– J.C.: Cuanto más tardan en decir tu nombre, quiere decir que el premio es más grande. Y cuando no fue el Premio Especial del Jurado, le dije a Javi: ‘ay, que nos van a dar guion’. Pero no. Fue dirección y fue muy emocionante porque es un premio muy contundente. Es un reconocimiento al trabajo de director, a algo que hemos aprendido nosotros solos con nuestro trabajo. Recuerdo cuando hicimos la primera temporada de ‘Paquita Salas’, que la hicimos con cuatro euros, en una oficina que improvisamos. Javi y yo nos planteábamos, ¿quién dice acción? ¿lo decimos nosotros, el ayudante de dirección? ¿Quién lo dice? No sabíamos nada. ‘Paquita Salas’ es algo que hicimos para aprender a dirigir ‘La llamada’. Era como unas prácticas. A mí si que me vino todo el viaje que hemos hecho como directores que creo que es lo que más nos ha costado creernos. No solo soy director, no solo cuento mis historias, sino que el trabajo y el oficio, lo he aprendido y lo sabemos hacer. Ha sido un viaje precioso.
– J.A.: En nuestro caso se han mezclado muchas cosas, porque escribimos, producimos, levantamos los proyectos, somos directores, también por el camino nos hemos hecho conocidos, estamos delante de la cámara. A veces no sabes diferenciar bien por qué llegas a la gente, si es porque eres popular o qué.
– ¿Y por qué llegan?
– J.A.: La verdad que hay mucha mezcla en la cabeza del porqué. Pero este premio ha sido muy específico sobre lo que destacan de la película. Fue emocionante que alguien te vea así, como un director. Pero todo el proceso con esta película y con Cannes ha sido muy bonito también porque Thierry y el comité de Cannes no sabían quiénes éramos. Vieron una película que les habló, igual que la gente en la premiere. Tampoco sabían quiénes éramos y se levantaron a ovacionar. Me quitó mucha paja de lo que yo en mi mente tengo de mí mismo.
Primeros pasos
«Hicimos ‘Paquita Salas’ con cuatro euros para aprender a dirigir ‘La llamada’, como si fueran unas prácticas»
– Empezar con Cannes es fuerte. Después Biarritz. Aquí ha sido el segundo gran pase. ¿Cómo están gestionando el éxito inicial del filme?
– J.A.: A ver, no es fácil, pero no es que vayamos haciendo una obra de teatro por las ciudades. Es decir, que la película ya está hecha. Y la película sí que funciona, y nos gusta, estamos seguros y habla. Entonces, en el cine hay algo como que cuando ves que funciona te da mucha paz. Yo estoy tranquilo en ese sentido. Es verdad que es cansado y el tour que viene por delante creo que va a ser de unos meses muy fuertes, pero es que hay algo como de paz dentro de lo que me da esta peli. Como de tranquilidad, de saber que conecta con la gente. Como que tú la pones y funciona. Y eso es algo mágico.
– J.C.: Yo lo quiero disfrutar y quiero estar presente y vivirlo, porque luego me siento culpable si no lo hago. Luego está también la exposición, las alfombras rojas. Cada vez siento más que hay algo en ponerte delante que disfrutamos menos. A mí lo que me gusta es que se ponga la peli y que se disfrute. Para mí, sinceramente, lo más emocionante de todo es el después de la proyección. Más que los aplausos, era ver a la gente joven llorando desconsolada en la sala. Y agradeciendo esa catarsis y esa emoción y esa ruptura emocional que sentían con todo el mundo a lágrima viva. Eso para mí es lo más bonito de todo.
– J.A.: Es como que esta película en Cannes y este viaje por festivales, también en Biarritz, me está señalando dónde está lo que yo debo hacer, que es dirigir y contar historias. Me está ayudando a quitar capas de cosas que me había ido añadiendo.
– Les veo como desahogados cuando acaba cada pase. Incluso ahora mismo.
– J.A.: Sí, puede ser. Creo que esta peli nos ha ayudado un poco a soltar el personaje, a quitarnos el esfuerzo de tener que llegar a la gente, de caer bien, de tener que gustar a todo el mundo, y centrarte en hacer tu trabajo. De verdad que eso me ha dado serenidad, el saber que he hecho una película, con la que estoy contento porque llega y además haberla podido contar con sencillez. De repente digo, ‘hostia, que eres director’.
– J.C.:¡Qué gusto!
– ¿’La bola negra’ es una película necesaria?
– J.A.: Es una película sobre los peligros de la incomunicación. Y creo que eso es superimportante ahora en la era digital. No creer que porque nos veamos en redes o porque me veas en una pantalla estamos unidos. La comunicación va más allá. Es una cuestión de empatía, de entender que detrás hay un humano. Que las personas que piensan diferente a nosotros existen, sienten, tienen sus historias, sus dramas, sus movidas. Como que ver al otro, al que sientes como diferente, como humano, es importantísimo. Y creo que la peli es muy importante en ese sentido de la importancia de sentirnos comunicados. Porque la incomunicación de verdad es el camino a la violencia. Cuando sentimos que el otro no existe y que el otro da igual y encima no somos capaces de dialogar, ¿qué es lo que pasa? Pues peleas.
– J.C.: Yo no quiero decir que es una película necesaria, me parece muy soberbio decirlo, y tampoco creo que sea necesario, pero sí creo que hay algo dentro de la película que late. Algo que de verdad toca a la gente y mucha gente después de ver la película me dice ‘pues es que he tomado una decisión vital importante para mí’ o ‘es que de verdad no dejo de darle vueltas y creo que necesito…’ Es ese tipo de películas que tienen algo que te hace moverte hacia adelante. Al fin y al cabo, eso es lo que que buscamos cuando vamos al cine y cuando queremos ver pelis y series, queremos esa emoción, esa implicación emocional con lo que estás viendo. Buscamos ese momento. Y siento que para mucha gente esa película tiene ese momento en el que te das cuenta de cosas de tu vida viendo la vida de otros. Y creo que eso es muy poderoso. No sé cómo lo hemos hecho, pero ahí está.
– J.A.: Es verdad que a lo mejor hemos entrado mucho en lo político, que si la guerra, que si la historia y tal, pero en el fondo ‘La bola negra’ tiene una cosa muy para todo el mundo vital. Yo creo que no es una peli muy vitalista, que dentro de todo el lío, de todo lo fatalista, de todo lo que pasa, hay muchas ganas de vivir. Hay un momento en el que hay un diálogo poético que anima al ahora, que solo hay ahora. De hecho, hay un personaje que dice en la película «solo hay ahora».
– J.C.: Es de Carlos: «Hay que vivir. Vivir siempre».
– Decía ‘necesaria’ porque creo que puede servir para desterrar aquello de ‘cualquier tiempo pasado fue mejor’.
– J.A.: Ah no. Yo creo que es muy importante vivir el presente. A cada uno nos toca un momento vital. Y entenderlo también es necesario, que cada uno entienda su momento vital. Pero también hay que saber de dónde venimos, y entenderlo para disfrutar de lo de ahora.
– J.C.:Yo no creo que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero sí creo que debemos esforzarnos para que el presente sea mejor. Y el futuro también.
– ¿Escribieron ‘La bola negra’ separados?
– J.C.:No, la escribimos juntos, en una mesa.
– J.A.: De momento nunca hemos escrito nada separados. Esta peli la hemos escrito juntos y la siguiente también lo haremos juntos. Los dos estamos en todo el proceso, desde la escritura y la dirección a la producción. Últimamente sí que hemos tenido experiencias separados y eso enriquece en lo personal. Como que a lo mejor, cada uno, hemos cogido un poco de aire. Y eso le viene muy bien también a lo profesional.
¿Al Zinemaldia?
«No podemos contar el futuro de la película, pero nos encantaría. Amamos la ciudad y a Rebordinos»
– Háblenme de Donostia. Esa primera experiencia, con ‘La llamada’.
– J.A.: Es verdad, es que estuvimos con ‘La llamada’.
– J.C.: Pero no estábamos en Sección Oficial.
– ¿Pero cómo fue esa primera vez?
– J.A.: Yo es que no sabía ni lo que era un festival. Ya había estado con mi hermana (Macarena García) cuando ganó la Concha de Plata, pero solo como acompañante. No era ni consciente de lo importante que era nada. Cuando fui a San Sebastián la primera vez fue como… ¿Qué está pasando? Fue una excitación muy grande.
– J.C.: Además, fue un pase especial.
– J.C.: Luego fuimos con ‘La mesías’ a Sección Oficial, pero no competimos.
– ¿Estará ‘La bola negra’ en San Sebastián el próximo septiembre?
– J.A.: Es que yo no lo sé. Yo no puedo contarlo ni contar del futuro de la peli. ¿Cuándo anuncian la programación de San Sebastián? Creo que en breve. Pero ojalá que sí.
– J.C.: Nos encantaría. Amo la ciudad y amo a Rebordinos. San Sebastián es una de mis ciudades favoritas. Hombre, por favor. ¿A quién no le gusta San Sebastián?