Una fotografía ideal 
La fotografía rompió con lo que se creía posible en términos de imágenes de la Vía Láctea.
El dispositivo viajó al espacio exterior para investigar la misteriosa materia oscura del universo. Sin embargo, su inmensa capacidad visual abrió caminos inesperados para la astronomía moderna.
Eamonn Kerins, astrofísico de la Universidad de Mánchester, analizó el desempeño del observatorio. «Nunca se construyó pensando en esta ciencia, pero demostró ser una instalación magnífica para el trabajo», detalló el académico al diario The Guardian.
La abrumadora densidad estelar capturada facilita la detección de planetas mediante la técnica de microlente gravitacional. El método funciona cuando una estrella cruza por delante de otra desde la perspectiva de la Tierra.
La gravedad del cuerpo frontal deforma la luz del astro distante, funcionando como una enorme lupa cósmica. Las alteraciones lumínicas confirman la presencia de mundos orbitando soles lejanos.
El paso fundamental
Jean-Philippe Beaulieu, experto del Instituto de Astrofísica de París, destacó los antecedentes del sistema de búsqueda. «Durante los últimos veinte años, se descubrieron casi trescientos exoplanetas usando la técnica, todos con telescopios terrestres, todos hacia el centro de nuestra galaxia. La imagen de Euclid incluye cincuenta y un sistemas planetarios conocidos, ayudará a estudiar muchos más que se encontrarán», manifestó el especialista.
Documentar por completo un evento de microlente demanda unos veinte días de observación constante. Dicho requerimiento supera la capacidad técnica actual del telescopio europeo.
Por el contrario, el mapa astronómico funcionará como base para próximas misiones interplanetarias. La agencia estadounidense lanzará el observatorio Nancy Grace Roman en agosto con el objetivo de hallar miles de sistemas solares.