
28/06/2026
Actualizado a las 17:46h.
El Gran Canaria Bike Team volvió a dejar su sello en una de las cunas del ciclismo español. En las exigentes carreteras de Leioa, Berango y Erandio, donde cada metro se disputa con ahínco y donde el ciclismo base se vive casi como una religión, el conjunto grancanario firmó otro fin de semana para el recuerdo en la XIII Txuma 2026.
El gran nombre propio fue el de Pablo Álvarez, de Agüimes, que completó una actuación brillante. Pablo se mantuvo durante toda la prueba entre los mejores, respondiendo a cada aceleración y compitiendo sin complejos. Su premio fue enorme: 4º en la clasificación general final, a solo 16 segundos del vencedor, y además 1º en la clasificación general de cadetes de primer año, un logro que confirma su proyección.
Junto a él, Néstor Herrera volvió a demostrar por qué es una de las referencias del equipo. Su regularidad en los momentos decisivos le llevaron hasta una excelente 11ª posición en la general final, manteniéndose siempre en la pelea y siendo fundamental en el engranaje del GCBT.
Pero si algo dejó claro esta edición de la Txuma es que el Gran Canaria Bike Team no depende de individualidades: compite como un bloque sólido, valiente y ambicioso. La mejor prueba llegó en la tercera y definitiva etapa, en Erandio, donde el conjunto isleño firmó una auténtica exhibición táctica para llevarse la victoria por equipos ante algunas de las escuadras más potentes del país. Ese golpe de autoridad tuvo su recompensa final con el 3º puesto en la clasificación general, que les hace ya grandes entre los grandes.
Pero el éxito colectivo tuvo nombres y apellidos. Ayose Robaina, Asier Álvarez y Álvaro Gómez desempeñaron un papel esencial en el trabajo de desgaste, protección y apoyo al bloque, sacrificándose cuando la carrera lo exigió y aportando profundidad competitiva. Su labor fue de las que no siempre reflejan las clasificaciones, pero siempre son decisivas.
El balance final deja luces brillantes. El equipo mostró madurez, personalidad y una capacidad competitiva impropia de su edad. Supo sufrir, tuvo sangre fría en los momentos críticos y, sobre todo, transmitió la sensación de estar compitiendo con la convicción de que podía discutirle la carrera a cualquiera.
El mensaje que deja esta Txuma es rotundo: el GCBT ya no viaja a la Península solo para aprender. Viaja para pelear, para ganar etapas y para subir al podio. El ciclismo canario apunta alto.