Aunque tradicionalmente los tumores de esófago y estómago eran más frecuentes a partir de los 60 y 70 años, los especialistas médicos empiezan a observar diagnósticos en pacientes más jóvenes. «Estamos viendo casos en generaciones milenial, algo que antes era mucho menos habitual», explica la cirujana Silvia Carbonell, adjunta de la Unidad de Cirugía Esofagogástrica, Bariátrica y Carcinomatosis Peritoneal, del Hospital General Universitario Doctor Balmis de Alicante, dirigida por los doctores José Luis Estrada y Sergio Ortiz, e integrada también por Esther Gracia y Emilio Ruiz de la Cuesta. Carbonell es la responsable del programa de cáncer peritoneal.

La unidad alicantina es una de las dos de referencia de la Comunidad Valenciana para cirugía esofagogástrica compleja, junto con La Fe de València. Su actividad se centra en tumores del esófago, la unión esofagogástrica y el estómago, además de cirugía bariátrica y carcinomatosis peritoneal en pacientes de toda la provincia.

La especialista advierte que todavía se investigan cuáles son las causas de este fenómeno por el que han aumentado los casos en personas más jóvenes. «Seguramente influyen muchos factores, pero la alimentación y el aumento del consumo de productos ultraprocesados pueden estar detrás de parte de este incremento», señala.

«Hoy consumimos muchos ultraprocesados y eso es algo que debemos intentar cambiar»

Silvia Carbonell

— Cirujana

Menores de 50 años

La realidad es que diversos estudios internacionales alertan de un aumento de los cánceres gastrointestinales de aparición precoz en menores de 50 años. Entre 2010 y 2019, los casos crecieron un 14,8% y las investigaciones apuntan a un incremento de los tumores de estómago y esófago en adultos jóvenes, a partir de los 45 años. «La mayoría de estos tumores siguen apareciendo en personas mayores, pero cada vez vemos pacientes más jóvenes. Eso hace que la prevención y los hábitos de vida saludables sean más importantes que nunca. La recomendación es mantener un estilo de vida saludable, hacer ejercicio y apostar por una dieta mediterránea basada en productos frescos y poco procesados. Hoy consumimos muchos ultraprocesados y es algo que debemos intentar cambiar», añade la médico.

En general, el cáncer gástrico está relacionado con la infección por helicobacter pylori y con determinados hábitos alimentarios como el consumo de ahumados por las nitrosaminas, compuestos químicos orgánicos clasificados como probables carcinógenos humanos. El de esófago se asocia principalmente al tabaco, el alcohol y al reflujo gastroesofágico.

Pese a todo, los avances registrados en los últimos años están cambiando el pronóstico de los pacientes con cáncer de esófago y estómago, dos tumores poco frecuentes pero especialmente complejos. La combinación de nuevos esquemas de quimioterapia, la incorporación de la inmunoterapia y el desarrollo de la cirugía mínimamente invasiva están permitiendo aumentar la supervivencia y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

«Estamos viendo mejores tasas de respuesta patológica completa y una mayor supervivencia que hace diez años. Pacientes que antes tenían muy pocas opciones ahora están viviendo más y mejor».

Las tasas de supervivencia a cinco años en casos localizados pueden situarse entre el 40 y el 60 %, lo que supone un cambio de paradigma respecto a hace una década

Mejoras en diez años

La especialista destaca que la investigación ha cambiado el paradigma terapéutico de estos tumores. «Hace diez años había pacientes que no habrían sobrevivido y hoy sí lo están haciendo. La investigación es fundamental para mejorar el pronóstico de enfermedades que históricamente tenían una evolución desfavorable», afirma.

Los nuevos regímenes de quimioterapia implantados desde 2019 han permitido aumentar tanto la supervivencia como el tiempo libre de enfermedad. A ello se suma la inmunoterapia, una estrategia que estimula las defensas del organismo para combatir las células tumorales y que está ofreciendo resultados prometedores en determinados pacientes.

«Cada vez aparecen nuevos fármacos dirigidos a dianas concretas. La combinación de quimioterapia e inmunoterapia está suponiendo un cambio de paradigma en el tratamiento de estos tumores», insiste la médico.

Cada vez vemos pacientes más jóvenes. Eso hace que la prevención y los hábitos de vida saludables sean más importantes que nunca

Silvia Carbonell

— Cirujana

Pero no todos los pacientes pueden beneficiarse de los mismos tratamientos. «No existe una terapia válida para todos. Cada tumor tiene unas características genéticas concretas y por eso es fundamental analizar cada caso de forma individualizada».

Precisamente para personalizar los tratamientos, todos los pacientes son evaluados por un comité multidisciplinar formado por oncólogos, cirujanos, digestólogos, endoscopistas, radiólogos, anatomopatólogos, anestesiólogos y nutricionistas.

«Nos reunimos semanalmente para estudiar cada caso y decidir cuál es la mejor estrategia terapéutica basada en la evidencia científica», explica.

La mayoría de estos tumores se diagnostican cuando ya han alcanzado un estadio localmente avanzado. «Son tumores bastante silentes y muchas veces debutan cuando ya existe afectación ganglionar. Eso hace necesario administrar quimioterapia antes de la cirugía para reducir el tamaño del tumor y aumentar las posibilidades de curación».

Los especialistas que integran la sección de Cirugía Esofagogástrica, Bariátrica y Carcinomatosis Peritoneal del Dr Balmis.

Los especialistas que integran la sección de Cirugía Esofagogástrica, Bariátrica y Carcinomatosis Peritoneal del Dr Balmis. / INFORMACIÓN

Supervivencia del 60% en casos localizados

Aunque siguen siendo tumores de mal pronóstico, la especialista subraya que los resultados han mejorado notablemente. «Cuando la enfermedad está localizada y el paciente puede completar todo el tratamiento —quimioterapia, cirugía y quimioterapia posterior— las tasas de supervivencia a cinco años pueden situarse entre el 40 y el 60%», señala.

La supervivencia global a cinco años en estos tumores ronda el 20%-30%, pero aumenta considerablemente en aquellos casos diagnosticados en fases potencialmente curables y con buena respuesta al tratamiento.

«Cada mes y cada año que conseguimos ganar es muy importante. Son tumores complejos y cualquier incremento en supervivencia supone una mejora muy significativa para los pacientes».

En resumen, la recomendación médica es mantener un estilo de vida saludable y apostar por una dieta mediterránea basada en productos frescos en un mensaje que «debe ser de prudencia y no de alarma. No se trata de asustar, sino de concienciar. La dieta mediterránea, evitar el tabaco y el alcohol, hacer ejercicio y reducir el consumo de ultraprocesados son medidas que están en nuestra mano».

Cirugía robótica

Otro de los grandes avances en el abordaje de estos tumores se ha producido en el ámbito quirúrgico con cirugía mínimamente invasiva, laparoscópica o robótica, para que el paciente se recupere antes. Esto permite reiniciar cuanto antes los tratamientos posteriores.

«Está demostrado que completar todas las fases del tratamiento es uno de los factores que más influyen en la supervivencia. Si un paciente tiene menos complicaciones y se recupera antes, puede recibir la quimioterapia complementaria en mejores condiciones», indica la cirujana Silvia Carbonell.

Las intervenciones sobre el esófago figuran entre las más complejas de la cirugía digestiva: requieren equipos altamente especializados y pueden durar más de ocho horas pues abarcan tres regiones anatómicas, obligando a meterse en el tórax, y a despegarlo del corazón, y luego con el estómago formar un tubo y empalmar al cuello. «No solo hacen falta cirujanos experimentados. Son necesarias unidades con anestesistas, endoscopistas, radiólogos intervencionistas, enfermería especializada y una logística muy compleja. Por eso es importante concentrar los casos en centros de referencia», como es el Doctor Balmis de Alicante.

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