Lo sufrió el Unicaja y ahora le está pasando al Valencia Basket. Los aficionados malagueños recordarán aquellos días traumáticos del final de la temporada pasada … cuando las noticias de las salidas de los mejores jugadores del equipo se iban sucediendo. El adiós de Tyson Carter, Kameron Taylor, Dylan Osetkowski, Mario Saint-Supéry y Yankuma Sima supuso el fin de un equipo campeón. Ahora el Valencia lo sufre en sus carnes y ni su enorme potencial económico lo está pudiendo evitar.
Sólo unos días después de firmar la que posiblemente es la mejor temporada de su historia (campeón de la Supercopa, Final Four de la Euroliga y campeón de la Liga ACB), el Valencia ha perdido a jugadores como Jean Montero, Brancou Badio, Sergio De Larrea, Braxton Key o Isaac Nogués. Montero jugará en el Olympiacos, actual campeón de Europa, el Panathinaikos ha pagado más de un millón de euros por Badio. Key se marcha al Fenerbahçe. De Larrea pone rumbo a la NBA para jugar en los Dallas Mavericks y Nogués no cumplirá el año de contrato que le queda para jugar y ganar más dinero en la NCAA. A estos nombres se unen los de Darius Thompson y Xabi López Arostegui, que no siguen por decisión técnica.
En el mercado europeo del baloncesto se está movimiendo más dinero que nunca y se pagan salarios muy altos ante la escasez de jugadores
Pese a contar con 35 millones de euros de presupuesto, que serán 38 la campaña que viene, el Valencia no ha podido retener un equipo plagado de talento. Si lacampaña pasada el equipo presidido por el dueño de Mercadona, Juan Roig, se llevaba a golpe de talonario a jugadores como Kameron Taylor y Sima, ahora lo sufre en sus carnes. Curiosamente, entre los pocos jugadores que ha logrado retener esta el ex alero del Unicaja, al que ha tenido que aumentarle considerablemente el sueldo para que siga.
Lo que le está pasando al Valencia da una idea de la complejidad del mercado del baloncesto europeo en la actualidad, en el que se está moviendo más dinero que nunca, los presupuestos de los equipos no paran de crecer y surgen clubes con una capacidad económica que les permite competir con otros teóricamente más fuertes. Por eso, fichajes como el que ha hecho el Unicaja con Cameron Hunt, se pueden consideran hasta baratos aunque haya tenido que pagar su cláusula de rescisión.