El temor ante los avances de la inteligencia artificial y lo que puede suponer en determinados sectores choca ante el optimismo que arroja en otras áreas. Así, frente al miedo por la destrucción de empleos que respaldan estudios como el realizado por el MIT, surgen vías de esperanza en el sector sanitario y de la biomedicina.

En ese terreno en particular hay un país que ha decidido apostar de manera firme por la conexión entre medicina e inteligencia artificial: China. Al horizonte normativo que sitúa la posible aprobación del primer fármaco diseñado por algoritmos de IA para el próximo año se suma ahora otro punto clave. Y es que en Pekín se va a poner en marcha la primera línea de producción de vacunas contra el cáncer impulsada completamente por inteligencia artificial del país.

Laboratorio y fábrica en una sede para luchar contra el cáncer con ayuda de la IA

La empresa responsable de tal acontecimiento, adelantado por el medio South China Morning Post, será Likang Life Sciences, que afirma contar con un sistema que se sirve de algoritmos avanzados de IA para identificar mutaciones específicas en los tumores de cada paciente. De ese modo, el trabajo de la compañía biotecnológica ofrece la posibilidad de fabricar vacunas personalizadas al perfil genético del tumor de cada individuo.

La tasa de mortalidad del cáncer lo sitúa como la segunda causa de muerte en el país oriental, lo que reafirma el optimismo que este tipo de proyectos genera en la población y en la comunidad científica, que avanza a contrarreloj. Para respaldar esta vía de tratamiento, la empresa responsable prevé inaugurar su nueva sede en el corazón de Pekín el próximo mes de octubre, con el objetivo de tener la línea de fabricación plenamente operativa antes de que termine el año. Este complejo de investigación y desarrollo ha requerido una inversión superior a los 16 millones de dólares.

Objetivo: reducir plazos en la secuenciación y síntesis de tumores

Se trata de un conjunto de laboratorios que servirán como punto neurálgico para, a través del análisis computacional, reducir los plazos que requieren las analíticas tradicionales a la hora de conocer los perfiles específicos de determinados tumores. El tiempo en este tipo de casos y de evaluaciones resulta fundamental y la automatización de la secuenciación y síntesis en la que trabaja Likang Life Sciences permite acelerar el cribado genético y la posterior cadena de ensamblaje.

Las nuevas instalaciones contarán también con una línea de producción para la vacuna LK101, que es como la empresa tecnológica ha bautizado a su producto. En conjunto, la idea de apoyarse en la inteligencia artificial para agilizar el análisis de las muestras se traducirá en un beneficio directo para el paciente, reduciendo la espera a apenas unos días desde la toma de la biopsia hasta la entrega de la dosis personalizada. De hecho, en el mejor de los escenarios en los que trabaja Likang Life Sciences, este proceso podría completarse en tan solo un día.

Así pues, estamos ante uno de esos avances en los que la inteligencia artificial pone de acuerdo a todos cuantos conocen su potencial. El ámbito médico puede y debe ser uno de los más beneficiados por lo que promete la nueva tecnología, y ejemplos como el de Likang Life Sciences abren una ventana de ilusión a pacientes y familiares ante un temor imposible de erradicar como lo es el cáncer, pero que puede ver cómo esta nueva técnica permite acortar plazos y otorgar una mayor esperanza de vida.