El plazo para presentar las solicitudes a la regularización extraordinaria de las personas extranjeras finaliza este martes, pero las colas y las listas de espera … todavía no han terminado ni siquiera para quienes ya han obtenido el permiso. Aunque los consulados (donde se recogía documentación), las oficinas de correos (en las que se podían entregar) y los consistorios (donde se solicitaban los certificados de empadronamiento) ya vuelven a la normalidad, ahora el cuello de botella parece haberse trasladado a las instalaciones de la Policía Nacional donde se toman las huellas digitales. Las listas de espera para registrarlas y obtener así la Tarjeta de Identidad de Extranjero (TIE) que acredita su permanencia legal en España se alargan durante meses.

Finalmente, frente a los 500.000 potenciales beneficiarios previstos por el Gobierno central, y a falta de verificar cada caso y resolver duplicidades, ayer se trasladó que las solicitudes podrían haber superado los 1,2 millones –desde el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones aseguran no tener datos territorializados y señalan que «el proceso se está desarrollando con absoluta normalidad»–, unas cifras que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, prevé abordar este martes.

Mientras, se acumulan las peticiones para obtener el TIE. De momento, se tramita este proceso para quienes pidieron cita hace ya varios meses. Así lo ha explicado este lunes el venzolano Kevin Díaz, cargado con una carpeta llena de documentos. «Traigo el padrón, la foto, los papeles que dicen que ya he pasado el proceso… y la tasa –16,08 euros–. Es lo que toca presentar ahora», ha detallado.

Obtener la cita no es fácil y a menudo esconde trampa. El marroquí Yassin Biensaid ha acudido para actualizar su tarjeta, que ya le ha caducado. «He tardado tres meses en conseguir la cita. Me habían ofrecido una antes por 50 euros en un locutorio, pero decidí esperar», ha asegurado.

Este mercado oculto no pilla de sorpresa a los abogados de extranjería, que ya han oído hablar de estas ‘mafias’ a algunos clientes que cancelaban sus citas para presentar la documentación porque, «de repente», habían obtenido otras nuevas, incluso meses antes.

Miguel Ángel Viñas, del despacho Fika & Viñas, advierte que las citas se conceden ahora para octubre, lo que puede generar un problema aún mayor en los próximos meses. «Si la cita tarda mucho, y siguiendo el proceso actual en el que se dan los permisos algunos podrían llegar a obtenerlas para principios de enero, puede ocurrir que no te den cita para sacarte la tarjeta porque ya no cumples con el periodo de vigencia», alerta. Y es que la normativa señala que el TIE se expide «exclusivamente» cuando la autorización de estancia o residencia supera los 6 meses, un periodo que podrían no justificar quienes tarden más en ser llamados, ya que el permiso de residencia se otorga solo por un año. «La documentación que tienen ya es válida, pero sin el TIE puede que tengan problemas para abrir una cuenta bancaria o a la hora de presentar una solicitud de trabajo», señala Viñas.

Ante estos y otros problemas, plataformas como ‘Regularización Ya’ han demandado una prórroga para extender un proceso que se inició el pasado 16 de abril.

Saturación administrativa

Desde Policía Nacional en Bilbao recuerdan que las citas se atienden siempre con cita previa, aunque «hay que tener en cuenta que se junta con DNI, pasaportes y demás trámites de extranjerías», y remarcan que las peticiones son numerosas. En cuanto al certificado de empadronamiento, un requisito que en principio no era obligatorio presentar durante el proceso de regularización ya que se permitían otras fórmulas para acreditar la permanencia en el país antes del 1 de enero, destacan que este documento «solo se le está pidiendo a quienes haya cambiado de domicilio antes de poner las huellas».

Por su parte, el Sindicato Unificado de Policía (SUP) ya alertaba sobre estos problemas. En las últimas semanas advirtió sobre cómo el número de solicitudes podía superar las previsiones iniciales, por lo que pedían «dimensionar adecuadamente» los recursos humanos y materiales, y alertaban sobre «la saturación administrativa, las dificultades en la obtención de determinada documentación internacional, la proliferación de fraudes vinculados a empadronamientos, citas administrativas o documentación acreditativa, así como la presión creciente sobre las oficinas y unidades encargadas de gestionar el procedimiento».