En los últimos años, la creatina se ha convertido en uno de los suplementos más populares en los gimnasios. Este compuesto se encuentra en nuestro cuerpo de forma natural y también se obtiene al consumir alimentos de origen animal.

Como cualquier otro suplemento, es importante consultar previamente con un médico antes de comenzar su consumo. En el ámbito deportivo se utiliza para aumentar el rendimiento, pero varios expertos han destacado sus beneficios para la función cerebral.

En este contexto, la dietista Holly Tiarne Baxter ha compartido una publicación en su perfil de Instagram (@hollytbaxter) sobre si es necesario tomar dosis altas de creatina para la salud cerebral.

Según la nutricionista, «las redes sociales se han inundado de afirmaciones de que todos deberían tomar 10, 15 o incluso 20 gramos de creatina al día para mejorar la cognición, la productividad, la memoria y la salud cerebral«.

¿Es seguro tomar creatina, el suplemento para ganar fuerza y masa muscular?

¿Es seguro tomar creatina, el suplemento para ganar fuerza y masa muscular? / Freepik

La especialista explica que en un artículo reciente se ha examinado la evidencia de la suplementación con creatina con los niveles de creatina cerebral, cognición, privación del sueño, depresión, la enfermedad de Alzheimer y la lesión cerebral traumática.

«A diferencia del músculo esquelético, donde la creatina aumenta de manera confiable las reservas de tejido, el cerebro parece mucho menos predecible», señala la experta. En algunos estudios, «informaron aumentos en la creatina cerebral de aproximadamente 8-11%, mientras que otros encontraron poco o ningún cambio».

No obstante, Baxter comenta que «los beneficios más consistentes no se observaron en individuos sanos y bien descansados». En su lugar, tuvo un mayor efecto cuando «el cerebro estaba bajo estrés metabólico, como privación prolongada del sueño, leisón cerebral traumática, depresión o enfermedad de Alzheimer».

Por lo tanto, los resultados sugieren que la creatina puede ser más efectiva como una protección metabólica cuando las demandas de energía cerebral se vuelven insusualmente altas.