Cuando en el verano de 2024 Pablo Castrillo soltó el manillar de su bicicleta y señaló al cielo entre los pinares de la estación de Manzaneda para honrar a Manolo Azcona, pocos podían imaginar que solo tres días después el mismo ciclista iba a repetir en el Cuitu Negru una hazaña a la que también se sumaría antes de llegar a Madrid su compañero Urko Berrade. Las tres victorias de etapa del equipo Kern Pharma en la recta final de aquella Vuelta a España sobreviven todavía hoy como una de las más grandes e inesperadas gestas del ciclismo moderno. Nunca antes un equipo invitado a la carrera de casa había descorchado el champán tres veces en lo más alto del podio.

Menos de dos años después, sin embargo, la realidad luce bien distinta.

A la salida de Manuel Garrido, director de la farmacéutica Kern Pharma hasta poco después del hito en la Vuelta, se sumó el pasado mes de marzo la confirmación de que la compañía cortaría el patrocinio de la escuadra ciclista a partir del próximo 31 de diciembre. “Es momento de centrar los recursos en otras actividades comerciales más adaptadas a nuestras necesidades de negocio”, aseguró el nuevo dueño, Raúl Díaz-Varela, en su carta de agradecimiento a la estructura dirigida por Juanjo Oroz, aprendiz de Azcona y ciclista del Euskaltel en la primera década del siglo. “No es que el ciclismo siga siendo rentable, es que nunca ha habido tanto dinero invertido en este deporte como ahora”, replica el director navarro en conversación con este periódico. “Se dice tanto que es imposible competir, que no se le puede ganar a Pogacar, que mi mayor temor es que las empresas se lo terminen creyendo. Kern Pharma buscó en su día notoriedad con el patrocinio y ahora puede decir que multiplicó sus expectativas por mil”.

Su equipo, no obstante, pedalea desde la primavera sin un rumbo claro y bajo densos nubarrones. Tanto es así que hace dos semanas Oroz envió un correo electrónico a todos sus trabajadores para comunicarles la “difícil” viabilidad del proyecto a partir de la próxima temporada. “No me sale hacerlo de otra manera”, explica. “He intentado hablar con todos para transmitirles que, muy a nuestro pesar, no podemos garantizarles un contrato para el año que viene, por lo que cada uno debe mirar por su futuro. Aquí no vamos a juzgar ni a castigar a ningún ciclista por firmar con otro equipo. Solo faltaría, vamos. No es mi estilo y nunca lo ha sido. Solo quiero ser transparente y realista con ellos“.

Pablo CastrilloPablo Castrillo celebra en el Cuitu Negru (Asturias) su segundo triunfo en la Vuelta a España de 2024.Tim de Waele (Getty Images)

Así, la estructura por la que pasaron ciclistas como Richard Carapaz, Marc Soler o más recientemente Roger Adrià y Raúl García Pierna negocia con empresas “nacionales e internacionales” que puedan garantizar la supervivencia en el pelotón con un patrocinio que aporte cerca del 80% del presupuesto. “Eso se traduce en… Bueno, digamos que no son ni dos ni cinco millones de euros”, desliza Oroz, pudoroso al cifrar la urgencia. “Son las cifras que se están moviendo en este deporte a día de hoy, y lo que prometemos es hacer todo lo que esté en nuestra mano para rentabilizar cada céntimo invertido. Apostar por este equipo es ganar. Y lo será así hasta el último día”.

Pese a haber entablado conversaciones con “compañías capaces de darle viabilidad al proyecto”, Oroz se niega a construir castillos en el aire. “Toda negociación es un no hasta que se concreta la firma, hasta entonces todo es mentira”, sentencia. “No queremos pecar de ilusos. Lo que que nos ocupa es trabajar cada día para mantener nuestra esencia y continuar con nuestro legado. Si tenemos que dar un paso atrás, lo daremos. Esto no es una cuestión de ego, sino de pasión. Aquí se construyen ciclistas desde abajo”.

Al navarro le quedan cuatro meses, hasta octubre, para conseguir la financiación de un patrocinador en los plazos que marca la Unión Ciclista Internacional (UCI). “Todos queremos luchar hasta el final y merecernos un futuro, sea de la forma que sea, pero hay que ser realistas y claros con la gente. Aquí no vamos a ahogar a nadie”, señala. “Me propuse ser claro con todo el mundo en junio y el siguiente paso va a ser antes de empezar la Vuelta”, la primera para el equipo desde el bum de 2024, habida cuenta de que la ronda española destinó la invitación extra del pasado curso al Q36.5 de Tom Pidcock.

“Es una pena, pero al final solo nos queda poner nuestros esfuerzos en lo que depende de nosotros, en nuestro ADN, en nuestra cantera, a la que consideramos patrimonio del ciclismo mundial”, resume Oroz desde Sabiñánigo, en Huesca, donde su querido y añorado Pablo Castrillo se proclama campeón de España de contrarreloj con los colores de otro conjunto, el Movistar. “La alegría que nos da verle así, aunque no sea con nosotros, es lo más grande que hemos construido como equipo. Es nuestra filosofía de vida: apostar por la base y crecer hasta lo más alto, pero sin olvidar por el camino que el valor humano está por encima de todo”.