Sin prisa pero sin pausa, el escultor burgalés Óscar Martín ultima la escultura en homenaje a los empresarios encargada por la Confederación de Asociaciones Empresariales (FAE) y que se colocará en la rotonda de La Ventilla que comunica este barrio con el polígono industrial Burgos Este. Se trata de la misma pieza que la organización entrega en sus premios anuales pero en grandes dimensiones. Reproduce la fachada de la Casa del Empresario, sede de las asociaciones incluidas en la organización, pero cargada de simbolismos como la unidad y la fortaleza a través de las letras FAE reinterpretadas.
La pieza tiene una altura de cuatro metros y se colocará sobre una peana, dado que la rotonda es de grandes dimensiones y de lo contrario no tendría tanto protagonismo. «El objetivo es que la escultura quede suspendida y se observe mejor», apunta el artista.
En la base se colocarán las letras FAE, así como otros tres lemas relacionados con los valores que quiere retransmitir esta organización empresarial y que el escultor no quiere desvelar para que sea una sorpresa el día de la inauguración. «Están relacionados con los valores de equipo y la labor social que realiza esta organización».
Según explica Martín, ha modelado la escultura pero posteriormente la ha dejado en manos de una empresa para que la escale en pequeño y en gran tamaño y así realizar una mejor supervisión. Posteriormente, se cortan las piezas y se funden, proceso en el que se encuentra en la actualidad. «En mi caso me he querido implicar más y voy a la fundición para supervisar los trabajos».
Precisamente, ha acudido a la misma fundición de Madrid a la que Antonio López encargó las puertas de la Catedral de Burgos. «He coincidido en varias ocasiones con él en la fundición y hemos hablado sobre arte y filosofía».
El artista ha apostado por fundir la pieza a tamaño original y ha realizado las correcciones que ha considerado. «Es muy importe hacer una obra especial dado que perdurará en el tiempo y luego no se pueden corregir. No sé si el maestro Antonio López me ha impregnado de esa calma pero espero entregarla en un mes o dos».
La pieza está realizada en bronce y pesará unas dos toneladas, lo que da una idea de su magnitud. «Me hubiera gustado hacerla de ocho metros pero finalmente se quedará en cuatro».
Óscar Martín ha apostado por dar una pátina a la escultura de color verde antiguo y marrón para crear la idea de que a lo largo de la historia los empresarios «han ido tirando del carro» para llevar a cabo su actividad y crear sociedad. «La pátina es un envejecimiento a base de ácidos y calor y la escultura también tendrá iluminación».
Está muy ilusionado con la creación, dado que dará la bienvenida a las personas que accedan a la ciudad por la carretera de Logroño, al igual que su escultura del Cid la da a los que entrada desde la A-1. La idea de FAE es inaugurar la escultura en 2027, coincidiendo con el centenario del edificio de la plaza de Castilla en el que tiene su sede.
Centenario del edificio que acoge la sede
El diseño de la sede de FAE es obra del arquitecto José Moliner Vaquero, que en 1927 proyectó un edificio de viviendas. Sin embargo, antes de finalizar las obras ya se cambió su uso y se inauguró en 1929 como hotel Infanta Isabel. Con el estallido de la Guerra Civil se convirtió en cuartel de operaciones de tropas alemanas.
Tras el conflicto, los herederos de Moliner lo vendieron en 1944 a la Delegación Nacional de Sindicatos de Falange Española Tradicionalista y de las JONS por menos de un millón de pesetas. En esos años, el inmueble albergó además la Escuela de Formación Profesional de Sindicatos, la de Mandos Sindicales y el Seminario de Estudios Sociales. A mediados de los 50, sus dependencias se convirtieron en consultorios médicos, ya que hasta los 80 fue ambulatorio de la Seguridad Social.
En 1983 volvió a tener un carácter sindical con la instalación de las oficinas de CCOO, que ocupó el edificio durante más de una década. Cuando el sindicato lo abandonó en 1997, el edificio cayó en un periodo de abandono y decadencia, siendo ocupado durante un tiempo por la CNT. La Federación de Asociaciones Empresariales rehabilitó el edificio e instaló su sede en 2003.