Los herederos de una de las mayores fortunas de Europa afrontan hoy una gran disputa cuatro años después de la muerte del magnate Leonardo Del Vecchio. Criado en un orfanato de Milán, el difunto multimillonario italiano estaba al frente del imperio de gafas más grande del mundo: EssilorLuxottica. Entre sus adquisiciones, firmas icónicas como Ray-Ban, Oackley, Arnette o Persol. 

Su buen ojo para los negocios le sirvió a Del Vecchio para amasar la segunda mayor fortuna de Italia, después de la familia Ferrero, fabricante de chocolates. El patrimonio ascendía, cuando murió el 27 de abril de 2022, a 25.700 millones de dólares, según el Índice de Multimillonarios de Bloomberg. 

Los herederos de Del Vecchio

Hoy este multimillonario vuelve a ser noticia no ya solo por su imperio, sino por cómo sus hijos se enfrentan por él. Y eso que durante décadas se caracterizaba por su timidez y personalidad reservada, huyendo de los focos mediáticos. No pueden decir lo mismo a día de hoy el actual director de Estrategia del emporio y el de presidente de Ray-Ban, Leonardo María, centro de atención de la crucial junta de accionistas de este 30 de junio. 

Su último movimiento ha sido publicar una carta abierta en el periódico digital Quotidiano Nazionale, de su propiedad, desafiando públicamente a la empresa matriz de su familia a que respaldara la compra de las acciones de dos hermanos por 10.000 millones de euros días antes de la crucial junta de accionistas del 30 de junio.

El empresario de 31 años acusó al consejo de administración de Delfin Sarl de no haber proporcionado explicaciones claras sobre su cambio de postura respecto a una transacción propuesta que lo convertiría en el mayor accionista del vehículo de inversión con sede en Luxemburgo. 

Hijo único del segundo matrimonio del magnate con Nicoletta Zampillo, se enfrenta cara a cara con su hermano Rocco Basílico, hijo de Zampillo de un matrimonio anterior.  Hasta dejar la compañía a principios de año por los rifirrafes internos, Rocco ha sido pionero en colaborar con Meta para comercializar con gafas inteligentes

No son los únicos hijos del magnate en la disputada herencia. El magnate se casó por primera vez con Luciana Nerio y fue padre de Claudio, Marisa y Paola. Los tres forman parte del accionariado de la compañía, pero están al margen del negocio. Tuvo una tercera mujer, Sabrini Grossi, con la que tuvo otros dos hijos: Luca y Clemente. También están alejados del negocio. Las acciones que quiere comprar Leonardo María son las de sus hermanos Luca y Paola en Delfin, una transacción que elevaría su propiedad al 37,5% y lo convertiría, con diferencia, en el mayor accionista, poniendo fin potencialmente a años de incertidumbre en torno a la sucesión del imperio familiar.

El millonario que salió de un orfanato

Nacido en 1935, Leonardo del Vecchio creció en la pobreza de Milán devastada por la guerra. Con siete años su madre lo dejó en un orfanato porque no podía criarle. Ahí empezó a trabajar como aprendiz en un taller de herramientas y troqueles. Ya en 1960, tras mudarse a Agordo, empezó a fabricar monturas de gafas diseñadas por otros. Un año después vio la luz Luxottica (1961). Montó su pequeña fábrica de 11 empleados (hoy son 180.000) en un terreno que el propio ayuntamiento cedió en un intento de dinamizar la economía local, según recoge Bloomberg.

Tras unos inicios difícil en los que estuvo a punto de quebrar y fiel a su principio de «siempre me he esforzado por ser el mejor en todo lo que hago», la empresa comenzó a fabricar sus propias gafas una década después y se expandió rápidamente en la década de 1980, cuando Del Vecchio se percató del valor de fabricar gafas como un accesorio de moda en lugar de una necesidad. «He perdido a un amigo, en primer lugar, y a un compañero en esta larga», escribió el diseñador Giorgio Armani cuando murió el magnate de Ray-Ban a los 87 años. 

 «Hay que ser lo suficientemente valiente para seguir adelante, para avanzar», declaró a lo largo de su vida Del Vecchio tras reconocer también que por el camino se quedó el tiempo con la familia.  Fue en 2018 cuando selló un importante acuerdo de fusión para combinar la empresa Luxottica con la francesa Essilor. Y ese fue el germen de lo que es ahora el imperio Del Vecchio. Además de una participación mayoritaria en EssilorLuxottica, el holding Delfin de Del Vecchio también tenía intereses en empresas financieras italianas: era el mayor accionista del banco de inversión Mediobanca, con una participación de casi el 20%, y uno de los principales inversores de Generali, la principal aseguradora de Italia.

Una junta de accionistas memorable

Este martes todos los ojos están puestos en ese holding. Después de que Del Vecchio dividiera su fortuna a partes iguales entre ocho herederos, que incluyera a Rocco Basilico levantó ampollas entre sus hijos, los desacuerdos han paralizado la toma de decisiones importantes en Delfin, ya que el testamento de Del Vecchio exige consenso. 

La disputa

Todo empezó con ese intento de hacerse con las acciones de dos de sus hermanos en el mes de abril por 10.000 millones y lo que elevaría la propiedad de Leonardo María hasta un 37,5%.  El acuerdo depende eso sí de conseguir un complejo paquete de financiación de 10.000 millones de euros con UniCredit SpA, BNP Paribas SA y Credit Agricole SA, una de las mayores financiaciones para adquisiciones jamás solicitadas por un particular en Europa, según declaran fuentes cercanas a la operación a Bloomberg. Pero Basilico alega que la reunión de finales de abril de los ocho accionistas de Delfin, que comparten participaciones iguales, aplicó un umbral erróneo para aprobar la venta, utilizando el 75% en lugar del más del 88% requerido por los estatutos de Delfin para las transferencias a terceros. 

Hoy tendrá lugar la esperada junta de accionistas. La decisión que tomen se considera un paso para aliviar el estancamiento en la gobernanza que ha lastrado el imperio familiar desde la muerte del multimillonario en 2022.