Frenkie de Jong regresa del Mundial 2026 con sensaciones encontradas. El centrocampista del Barça ha vuelto a demostrar que atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera, consolidándose como el gran director de juego de una selección neerlandesa que había ofrecido argumentos para soñar. Sin embargo, el desenlace fue el de siempre para la ‘Oranje’: otra eliminación cruel desde los once metros.

Países Bajos cayó ante Marruecos en dieciseisavos de final tras empatar 1-1 y perder la tanda de penaltis (3-2). El conjunto de Ronald Koeman acarició la clasificación después del tanto de Cody Gakpo en el minuto 72, pero un cabezazo de Issa Diop en el descuento llevó el encuentro a la prórroga y, posteriormente, a una tanda en la que Bono volvió a convertirse en héroe.

Frenkie de Jong, en el duelo entre Países Bajos y Túnez

Frenkie de Jong, en el duelo entre Países Bajos y Túnez / Agencias

La eliminación supone un nuevo golpe psicológico para una selección históricamente castigada por los penaltis en los Mundiales. Tras caer desde los once metros frente a Argentina en los cuartos de final de Qatar 2022 y haber sufrido otro desenlace similar en Brasil 2014, la historia volvió a repetirse. Tres Mundiales consecutivos con una despedida marcada por la lotería más cruel del fútbol.

En lo individual, sin embargo, Frenkie sale reforzado. El azulgrana ha sido una de las piezas más fiables de Koeman durante el torneo. Dueño del ritmo de juego, imprescindible en la salida de balón y con la capacidad habitual para romper líneas conduciendo, el mediocentro ha confirmado la versión que ya exhibió durante la última temporada con el Barça. Su influencia ha ido mucho más allá de las estadísticas, ejerciendo como el auténtico eje futbolístico de una selección que encontró en él su principal punto de apoyo para construir desde atrás y dominar la posesión.

Frenkie de Jong felicita a Van Hecke, uno de los goleadores de Países Bajos contra Túnez

Frenkie de Jong felicita a Van Hecke, uno de los goleadores de Países Bajos contra Túnez / EFE

Incluso frente a Marruecos, en un encuentro de enorme exigencia física y táctica, De Jong mantuvo el nivel competitivo durante los 120 minutos, ofreciendo soluciones en la circulación y tratando de dar continuidad al juego cuando el partido se fue rompiendo con el paso de los minutos. Sin embargo, ni siquiera su liderazgo pudo evitar un desenlace que volvió a condenar a los neerlandeses.

Paradójicamente, el Mundial deja un mensaje optimista para el Barça. Hansi Flick recuperará a un Frenkie plenamente consolidado como uno de los mejores centrocampistas del torneo y reafirmado como líder tanto en su club como en su selección. La decepción colectiva no empaña un campeonato en el que el neerlandés ha vuelto a demostrar que, cuando está al cien por cien físicamente, pertenece a la élite mundial en su posición.

La cara, por tanto, es la confirmación definitiva del mejor Frenkie. La cruz, una eliminación que prolonga la eterna pesadilla de Países Bajos con las tandas de penaltis y que vuelve a dejar al centrocampista azulgrana sin el premio que su rendimiento individual parecía merecer.