La Corte Suprema de Estados Unidos ha rechazado este martes la orden del presidente Donald Trump para restringir la ciudadanía por derecho de nacimiento —una de las principales prioridades de su restrictiva política migratoria desde que se instaló de nuevo en la Casa Blanca— en un caso que involucra un derecho reconocido por la Constitución.
El fallo, con una votación de 6 a 3, marca la segunda vez este año que la Corte invalida una importante iniciativa de Trump, tras su decisión de febrero de anular sus aranceles globales. Los magistrados ratificaron la decisión de un tribunal inferior que bloqueó la orden ejecutiva de Trump que instruía a las agencias estadounidenses a no reconocer la ciudadanía de los niños nacidos en Estados Unidos si ninguno de sus padres era ciudadano estadounidense o residente permanente legal, también conocido como titular de la «tarjeta verde».
Trump, quien ha puesto a prueba repetidamente los límites del poder presidencial en política interna y exterior, emitió la orden el año pasado en su primer día de regreso al cargo como parte de un conjunto de políticas para reprimir la inmigración legal e ilegal. Los críticos han acusado al presidente republicano de discriminación racial y religiosa en su enfoque de la inmigración.
Veta atletas trans en competiciones femeninas
El alto tribunal sí que ha avalado la leyes de Virginia Occidental (West Virginia, en inglés) e Idaho que prohíben a las atletas trans participar en competiciones femeninas escolares y universitarias, un asunto polémico que divide al país en una guerra cultural.
Las leyes de Idaho y Virginia Occidental clasifican los equipos deportivos en las escuelas públicas, incluidas las universidades, según el «sexo biológico» y prohíben la participación de «estudiantes varones» en equipos femeninos. El Supremo concluye que estas leyes no vulneran la Constitución.
El caso se originó por la demanda de dos atletas trans, Becky Pepper-Jackson, estudiante de secundaria de Virginia Occidental, y Lindsay Hecox, alumna de la Universidad de Idaho, quienes sostenían que su exclusión de las competiciones femeninas era inconstitucional y discriminatoria.

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El juez conservador Brett Kavanaugh, autor de la opinión mayoritaria, sostuvo que «las diferencias físicas entre hombres y mujeres como fuerza, velocidad y resistencia» justifican la existencia de equipos separados por género biológico. «Todo varón biológico que logra entrar en el equipo ocupa una plaza que correspondería a una atleta», insistió.
La decisión tendrá repercusión en todo Estados Unidos, ya que afecta a la participación de atletas trans en competiciones escolares y universitarias y respalda normas similares aprobadas en otros 25 estados.