30/06/2026

Actualizado a las 18:53h.

Hilario Barrero es un polifacético artista con muchos registros: poeta, traductor, pintor y también diarista (dícese de quien escribe continuadamente diarios, y los publica). Este es su caso. Nos entrega ahora la undécima entrega, con este volumen «Todo se torna graveza», de ecos manriquianos, que se ocupa los años de 2017 y 2018.

Los protagonistas son el propio Hilario, y Jesús, su pareja desde hace más de 50 años; y algunos vecinos muy señalados o algunos toledanos que aparecen fugazmente con su nombre (Ángel Ballesteros, Juan Ignacio de Mesa, Luis Montemayor). Los escenarios son, sobre todo el mencionado distrito de Nueva York donde todavía residían en esos años (ahora felizmente lo hacen ya en Gijón): sus calles, sus parques, sus tiendas y restaurantes, sus museos, o el metro en el que se desplazan y que sirve a Hilario como marco para otros personajes, más fugaces.

(ABC)

Pero el verdadero protagonista vuelve a ser el tiempo, ese que pasa, mientras nos hace y nos deshace; ese que «abre un paréntesis en el tajo de su vida». El tiempo que se pasa con poesía (propia y ajena), con música; con visitas de innumerables españoles que quieren ver Nueva York y a Hilario como guía. El tiempo que se deshace en un edificio de ladrillos rojos donde cada piso encierra una historia.

Hilario mezcla en este nuevo tomo su mirada de diarista, de pasajero, de viajero, de amigo, pero también la de poeta; porque el libro al final es un poema inacabado, que comenzó con y desde el amor, y sigue mientras éste dure y mantenga despiertos sus sentidos.

Está publicado por Libros del Aire.