El Cáceres Patrimonio de la Humanidad oficializó este martes la renovación de Pol Campeny. Nacido el 18 de agosto de 2005, se convierte así en la tercera pieza confirmada del nuevo proyecto tras la continuidad de Erikas Kalinicenko y el fichaje de José Antonio Nve Maleva.
Campeny llegó a Cáceres en el tramo final de la pasada campaña, procedente del Molina, y se incorporó casi sin margen de adaptación. Su alta se produjo el 27 de febrero, después de haber jugado antes en el conjunto murciano, y con el Cáceres disputó siete partidos de liga regular, con una media de 14:20 minutos, 5 puntos, 1,9 rebotes y 4,3 de valoración. En la eliminatoria posterior ante Ibiza participó en otros dos encuentros.
Una apuesta de continuidad
El jugador, de 1,97 metros, puede actuar como escolta y alero. A su llegada, el club ya destacó esa polivalencia, después de una temporada anterior en el Salt, de Tercera FEB, en la que había promediado 14 puntos y 5,6 rebotes antes de dar el salto a Segunda FEB con el Ciudad Molina.
Su entrada en el equipo fue rápida. Debutó ante el Logrobasket apenas unos días después de incorporarse y asumió minutos desde el primer momento. «La primera semana conseguí adaptarme rápido a la dinámica del equipo y a la forma de jugar», explicaba entonces el propio Campeny en una entrevista con este periódico.
Se definía como un jugador capaz de ajustarse a distintos contextos. «Creo que soy bastante polivalente. No soy un tirador experto, no soy un defensor experto, no soy nada muy específico, pero sí creo que puedo hacer un poco de todo, dependiendo de lo que pida el partido o el entrenador», señalaba tras sus primeros encuentros como verdinegro.
Formado en el entorno del baloncesto gerundense, Campeny pasó por el Salt, vinculado al Bàsquet Girona, con el que llegó a entrenar e incluso fue convocado en la Liga Endesa ante el Granada, aunque no debutó. Su continuidad permite al Cáceres mantener a un jugador joven, con margen de crecimiento y ya adaptado al club, dentro de una plantilla que empieza a tomar forma.