El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha avalado este martes que los estados prohíban a transgénero que se dicen mujer pero nacieron hombre competir en equipos femeninos de escuelas y universidades públicas. La decisión, adoptada por seis votos contra tres, da la razón … a los estados Idaho y Virginia Occidental y constituye el pronunciamiento más importante hasta la fecha de la máxima corte sobre la participación de deportistas transexuales en el deporte escolar.
Ambos estados habían aprobado leyes que obligan a clasificar los equipos deportivos en función del sexo biológico y excluyen de las categorías femeninas a quienes fueron identificados como varones al nacer.
La mayoría del Supremo ha concluido que esas leyes no vulneran la cláusula de igualdad constitucional ni la norma federal que prohíbe la discriminación por sexo en los programas educativos que reciben fondos públicos. La resolución permite, por tanto, que los estados mantengan competiciones separadas para chicas y mujeres y determinen la elegibilidad con arreglo al sexo biológico al nacer.
El magistrado Brett Kavanaugh, elegido por Donald Trump, redactó la opinión de la mayoría. Su razonamiento parte de que la separación entre competiciones masculinas y femeninas responde a diferencias físicas que, a juicio del tribunal, permiten a los estados proteger la seguridad y la igualdad competitiva de las mujeres y niñas. La sentencia no obliga a todos los estados a adoptar esa regla, pero deja claro que pueden hacerlo sin infringir la Constitución ni la legislación federal.
Las únicas tres juezas consideradas progresistas, Sonia Sotomayor, Elena Kagan y Ketanji Brown Jackson, discreparon de esa conclusión. Consideraron que las prohibiciones establecen una exclusión dirigida contra un grupo concreto y que vulneran la garantía constitucional de igualdad ante la ley. Su disenso advierte de que las normas impugnadas no analizan las circunstancias individuales de cada atleta, sino que imponen una prohibición general a todas las estudiantes trans.
Alcance político y jurídico
La sentencia tiene efectos inmediatos en Idaho y Virginia Occidental, pero su alcance político y jurídico va mucho más allá. Más de dos docenas de estados, casi todos bajo gobiernos republicanos, han aprobado normas similares. La decisión ofrece a esas administraciones una cobertura judicial sólida para mantener o endurecer sus restricciones. Al mismo tiempo, deja sin resolver los litigios en estados como California o Connecticut, donde las reglas permiten competir a los deportistas transexuales de acuerdo con su identidad de género.
El caso de Virginia Occidental se centraba en Becky Pepper-Jackson, de 16 años, que se identifica públicamente como mujer desde los ocho años. Ha tomado bloqueadores de la pubertad y posee un certificado de nacimiento estatal que la identifica como mujer. Es, según la información presentada ante los tribunales, la única persona transgénero que ha intentado competir en categorías femeninas en Virginia Occidental.
Pepper-Jackson participó primero en carreras de campo a través y después en lanzamiento de peso y disco. En mayo ganó el campeonato estatal de lanzamiento de peso, con una marca dos pies superior a la de la segunda clasificada. Sus abogados argumentaron que su caso demostraba que una prohibición absoluta no tiene en cuenta tratamientos médicos, evolución física ni condiciones personales. El Supremo ha descartado que esas circunstancias obliguen constitucionalmente a los estados a permitir su participación en equipos femeninos.
El caso de Hecox en Idaho
La demanda de Idaho fue presentada por Lindsay Hecox, estudiante de la Universidad Estatal de Boise. Hecox impugnó la Ley de Equidad en el Deporte Femenino, aprobada en 2020 y considerada la primera prohibición estatal de este tipo en Estados Unidos. La norma estatal divide los equipos escolares en categorías masculinas, femeninas o mixtas y reserva las competiciones femeninas a personas de sexo biológico femenino. Hecox quería hacer pruebas para los equipos universitarios de atletismo y campo a través, aunque finalmente no ingresó en ninguno de ellos.
La disputa obligaba al Supremo a decidir hasta dónde llega la protección de los transexuales bajo las leyes federales de igualdad. Los abogados de las estudiantes invocaban, entre otros argumentos, el precedente de un caso de 2020 en que el propio Supremo concluyó que la prohibición de discriminación por sexo en el empleo incluye la discriminación por identidad de género.
Un asunto prioritario para Trump
La decisión prolonga una tendencia reciente del Supremo. En junio de 2025, la misma mayoría conservadora avaló que los estados prohíban a menores tratamientos médicos de transición de género, incluidos bloqueadores de la pubertad y tratamientos hormonales. También ha permitido en los últimos meses varias medidas de la Administración Trump que restringen derechos de las personas transexuales, entre ellas limitaciones para servir en las Fuerzas Armadas y para elegir la casilla sexo acorde con la identidad de género en el pasaporte.
Seis de cada diez estadounidenses apoyaban que menores trans compitieran solo en equipos correspondientes al sexo asignado al nacer
Donald Trump ha convertido el asunto en una prioridad de su segundo mandato. La Casa Blanca respaldó a Idaho y Virginia Occidental ante el Supremo y el presidente firmó en 2025 una orden ejecutiva para presionar a escuelas, federaciones y organismos deportivos a excluir a atletas trans de competiciones femeninas. Posteriormente, el Comité Olímpico y Paralímpico de Estados Unidos adoptaron restricciones para las deportistas trans en categorías femeninas.
Una encuesta de AP-NORC realizada en octubre de 2025 reflejó que alrededor de seis de cada diez estadounidenses apoyaban que menores trans compitieran solo en equipos correspondientes al sexo asignado al nacer. Dos de cada diez se oponían y aproximadamente una cuarta parte no expresaba una posición.
