Madrid

La minoría ultraconservadora de los lefebvrianos, seguidores del obispo francés Marcel Lefebvre, realizará un cisma este miércoles; una ruptura interna en el Vaticano que se trata de una separación formal al rechazar la autoridad del papa.

Los ‘lefebvrianos’, congregación tradicionalista fundada en 1970 por el arzobispo francés Marcel Lefebvre en oposición a algunos preceptos del Concilio Vaticano II, tienen previsto ordenar mañana a cuatro obispos sin el permiso del papa, en abierto desafío a Roma.

El papa León XIV ha rogado en una carta a la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X: «¡Rectifiquen! Les insto a que consideren cuidadosamente el bienestar espiritual de los fieles». La citada sociedad ha anunciado la consagración de cuatro obispos en la localidad suiza de Écône para el 1 de julio al margen de Roma, lo que implica un cisma con la Iglesia católica.

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Tampoco reconocen las reformas del Concilio Vaticano II y abogan, entre otras cosas, por la misa en latín. «La Iglesia está abierta a un camino de diálogo y comprensión que el Espíritu Santo puede hacer posible y fructífero», les ha indicado León XIV, que trasladó en la misiva que ruega por ellos, «pues rasgar la túnica inmaculada de Cristo es un pecado de suma gravedad».

«Con espíritu paternal deseo dirigirme a ustedes y, a través de ustedes, a los obispos, sacerdotes, seminaristas y fieles asociados a la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, consciente de la responsabilidad que el Señor me ha confiado como Sucesor del Apóstol Pedro», expone León XIV.

No es el primer choque con Roma

No es la primera vez que esta fraternidad, muy crítica con algunas aperturas de la Iglesia tras el Concilio Vaticano II, choca con Roma. De hecho, Juan Pablo II (1978-2005) excomulgó a su fundador y a los cuatro obispos que ordenó en 1988 sin su beneplácito.

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Años después, Benedicto XVI (2005-2013) intentó tender puentes con este bastión tradicionalista y levantó la excomunión a los prelados.

Ahora la historia se repite y los seguidores de Lefebvre aspiran a ordenar a otros cuatro obispos, prerrogativa exclusiva del papa, alegando el «estado de necesidad» para la supervivencia de la organización.