Un equipo investigador ha descubierto que el gluconato sódico presenta potencial para ser reposicionado como agente terapéutico en el cáncer de ovario. En ratones portadores de tumores serosos humanos de alto grado implantados en una localización ortotópica, la administración intraperitoneal semanal del compuesto redujo tanto el peso como el volumen …
Un equipo investigador ha descubierto que el gluconato sódico presenta potencial para ser reposicionado como agente terapéutico en el cáncer de ovario. En ratones portadores de tumores serosos humanos de alto grado implantados en una localización ortotópica, la administración intraperitoneal semanal del compuesto redujo tanto el peso como el volumen del tumor primario, así como el número de nódulos metastásicos, y prolongó la supervivencia de los animales. El gluconato sódico, de uso habitual en la industria alimentaria, mostró un buen perfil de seguridad, ya que la exposición diaria durante 30 días a una dosis 100 veces superior a la utilizada con fines terapéuticos no alteró el peso corporal ni la histología de los principales órganos.
Heng-An Liu, científico de la Universidad de Queensland y participante del estudio, afirma que la dosis seleccionada es notablemente inferior a las empleadas en estudios previos con modelos de cáncer de colon, en los que el beneficio dependió de mecanismos metabólicos indirectos, como la producción de butirato. En cambio, la investigación actual revela que la potente acción antitumoral del compuesto se debe a su capacidad para interferir con el complejo mecanosensor formado por las proteínas CHP1 y TMEM87A, esenciales para la progresión y diseminación del cáncer.
Así se demostró en animales en los que la ablación genética de una u otra proteína en el tumor suprimió tanto su crecimiento como la formación de metástasis. La relevancia clínica de estas proteínas se confirmó mediante el análisis de pacientes con este subtipo de cáncer de ovario, en las que una expresión elevada de CHP1 y TMEM87A en estadios avanzados de la enfermedad se asoció con un peor pronóstico. Los hallazgos abren la vía al desarrollo de terapias dirigidas a la interfaz de unión entre ambas proteínas, así como a la aplicación clínica del gluconato sódico a dosis bajas, concluye Liu.
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