La inactividad física se puede considerar una crisis de salud global, que contribuye a más de 5 millones de muertes anuales a través de enfermedades no transmisibles (ENT) como la enfermedad cardiovascular (ECV), la diabetes tipo 2 (DM2), la enfermedad de Alzheimer (EA), la enfermedad de Parkinson, la depresión, la …



La inactividad física se puede considerar una crisis de salud global, que contribuye a más de 5 millones de muertes anuales a través de enfermedades no transmisibles (ENT) como la enfermedad cardiovascular (ECV), la diabetes tipo 2 (DM2), la enfermedad de Alzheimer (EA), la enfermedad de Parkinson, la depresión, la demencia y el cáncer, entre otras. No en vano, la baja aptitud cardiorrespiratoria (ACR) es el principal factor de riesgo atribuible para la mortalidad por todas las causas, superando al tabaquismo y la obesidad.

A pesar de la carga global del sedentarismo, pocos estudios han caracterizado los perfiles metabólicos y bioenergéticos de personas «sedentarias sanas» en comparación con sus contrapartes moderadamente activas, el verdadero control evolutivo.

Precisamente, en ello se centraron investigadores de la Universidad de Colorado Anschutz (EEUU), tras lo cual pudieron comprobar que las personas sanas pero sedentarias muestran una disminución significativa y coordinada de la función mitocondrial muscular que puede preceder al desarrollo de enfermedades importantes como el cáncer, la diabetes y el Alzheimer.

«El sedentarismo deteriora progresivamente la salud metabólica. Cuando una persona deja de moverse, va perdiendo esa identidad celular que la mantiene sana y el cuerpo empieza a encaminarse hacia la enfermedad», según San Millan, un reconocido fisiólogo conocido por su trabajo en el rendimiento deportivo de élite.



Tal como se expone en el estudio publicado en la revista ‘Clinical bioenergetics’, las mitocondrias, encargadas de procesar la energía dentro de las células, mostraron una capacidad significativamente reducida para quemar tanto azúcar como grasa en individuos sanos que realizan menos de los 150 minutos de ejercicio recomendados a la semana. Los investigadores también descubrieron que el músculo de las personas sedentarias contenía aproximadamente la mitad de una proteína clave necesaria para convertir el azúcar en energía utilizable. Se trata de la proteína MPC1, que transporta un subproducto clave de la degradación del azúcar hacia las mitocondrias.

Principales déficits detectados

En comparación con el grupo activo, las personas sedentarias mostraron déficits celulares significativos, entre ellos, la eficiencia mitocondrial disminuyó entre un 28% y un 36% en varias categorías; en relación al transporte de combustible, la proteína MPC1 se redujo en un 49%, disminuyendo la capacidad del músculo para quemar azúcar.

De manera similar, la enzima CPT1, que transporta grasas a las mitocondrias, presentó aproximadamente la mitad de su actividad. Asimismo, respecto a  indicadores cardiovasculares y sanguíneos, los hombres sedentarios presentaron un consumo máximo de oxígeno (VO2máx) un 38 % menor y acumularon niveles de lactato un 60 % mayores en la sangre durante el ejercicio.

«Las personas sedentarias no solo están fuera de forma, sino que sus células están perdiendo la capacidad de procesar la energía de manera eficiente. Por ejemplo, la drástica disminución de MPC1 podría ser uno de los primeros indicios de los atascos celulares que, con el tiempo, provocan resistencia a la insulina y diabetes tipo 2», manifestó San Millán.

El equipo de investigación espera realizar en el futuro ensayos más amplios y diversos, así como llevar a cabo ensayos de entrenamiento o farmacológicos para comprobar si los genes MPC1 y CPT1 pueden recuperarse con la intervención.

«Este deterioro celular es algo que podemos detectar de forma no invasiva mediante pruebas de esfuerzo cardiopulmonar y análisis de lactato», explicó San Millan. «Si lo detectamos a tiempo, podemos prescribir programas de ejercicio específicos diseñados para restaurar la salud mitocondrial y, potencialmente, prevenir futuras enfermedades», concluyó dicho especialista.