Madrid

Desde este miércoles 1 de julio, los paquetes que lleguen a Europa desde los países extracomunitarios tendrán una tasa de tres euros. No por paquete, por categoría de producto; es decir, si pides cinco camisetas, la tasa será de tres euros, pero si pides una camiseta y un reloj, la tasa será de seis euros.

Este nuevo arancel impuesto por la Unión Europea gravará los paquetes con un coste menor de 150 euros, los cuales hasta ahora estaban exentos.

Aunque la tasa se aplicará a todos los grandes mercados extracomunitarios como Reino Unido, Estados Unidos o China, está especialmente implantada para este último, para el país asiático. Y más específicamente para las grandes multinacionales como Temu o Shein.

Solo en 2025 llegaron a Europa 5.900 millones de paquetes exentos de pagar ningún tipo de aduanas. Estaban por debajo de ese límite impuesto de 150 euros y gozaban de la exención de minimis. Un 91% de estos paquetes provenía de China. Teniendo en cuenta estas cifras del 2025, el gravamen generaría 17.649 millones de euros, teniendo en cuenta unas previsiones de envíos a la baja.

Desde la Comisión Europea aclaran que esta tasa es temporal y estará vigente hasta el 1 de julio de 2028, cuando entrará en vigor otra restricción aduanera calculada sobre la base del valor, el origen y la clasificación arancelaria de la mercancía. Explican también que el 75% de los ingresos generados por la tasa se destinará al presupuesto de la UE y los Estados miembros retendrán el 25% para reforzar las prioridades nacionales.

El modelo de negocio resiste

El modelo de negocio de las empresas como Shein y Temu se basa en la producción masiva, los precios bajos y, si otras cadenas como Zara se consideran ‘Fast Fashion’, este modelo sería ‘The Fastest Fashion’. Ubicadas principalmente en China, las grandes cantidades de ventas a Europa hacen que exista un desajuste comercial entre el país asiático y el viejo continente.

Un desajuste que se ha visto incrementado tras la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos, que ha hecho que parte de esas exportaciones chinas se reconduzcan también a Europa. La Unión pretende ahora conseguir un reequilibrio comercial.

Entre otras medidas para conseguir este equilibrio está la imposición de la tasa. Cristina Baeza, experta en Comercio Internacional en la Universidad Complutense de Madrid, cree que «lejos de acabar con el modelo de negocio de las grandes multinacionales como Shein o Temu, esta tasa va a suponer un incremento de la guerra comercial con China». Considera que desde China se impondrán medidas proteccionistas para los productos europeos que lleguen al país asiático.

¿Quién acabará pagando esta tasa?

Los expertos, ante esta tasa, tienen la duda de sobre quién recaerá este gravamen. La primera opción, y más compartida por los expertos y las asociaciones, es que serán los consumidores quienes acaben asumiendo la diferencia de precio y la imposición no llegue a cumplir su objetivo inicial.

Matilde García, presidenta de la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución, no es partidaria de la tasa «porque al final acaba pagando el consumidor». Aun así, cree que es necesaria porque «ante un mismo mercado tienen que existir unas mismas reglas, pero también tiene que existir un mismo nivel de cumplimiento».

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La otra opción que barajan los expertos es que los consumidores no lleguen a notar esta subida de precios. ¿Y cómo es esto posible? Si me suben tres euros por producto, claro que lo voy a notar, ¿no?. La respuesta que da Cristina Baeza es que el precio se podría mantener porque las grandes empresas como Shein o Temu «tensionarán todavía más su manera de trabajar en su cadena productiva».

Es decir, los costes extra que supone esta tasa se verán compensados con recortes en los costes dentro de la cadena de producción, reduciendo los pagos a proveedores o transportistas, abaratando todavía más los productos y perdiendo calidad del proceso productivo.