A partir de la aparición de la sacarina, una variedad de edulcorantes artificiales y otros edulcorantes no nutritivos (es decir, bajos en calorías o sin calorías) se han ido introduciendo en la dieta de poblaciones de todo el mundo. Sin embargo, un creciente número de investigaciones sugiere que estos compuestos …
A partir de la aparición de la sacarina, una variedad de edulcorantes artificiales y otros edulcorantes no nutritivos (es decir, bajos en calorías o sin calorías) se han ido introduciendo en la dieta de poblaciones de todo el mundo. Sin embargo, un creciente número de investigaciones sugiere que estos compuestos no pasan desapercibidos en el organismo y que, incluso, podrían estar alterando el metabolismo.
Es por ello que investigadores del Food is Medicine Institute de la Escuela de Ciencias de la Nutrición y Políticas Gerald J. y Dorothy R. Friedman de la Universidad de Tufts, de Massachusetts (EEUU) han decidido ahondar en el tema con una revisión y metaanálisis de 21 ensayos clínicos aleatorizados en adultos, cuyos resultados fueron publicados en ‘Current Atherosclerosis Reports’.
Los investigadores observaron que los edulcorantes artificiales y otros bajos en calorías, en comparación con controles no calóricos como agua o placebo, aumentaron la insulina en ayunas y la HbA1c, un marcador del control del azúcar en sangre a largo plazo, y mostraron una tendencia hacia un empeoramiento de la sensibilidad a la insulina.
«Al centrarnos en comparadores no calóricos, aislamos mejor los efectos fisiológicos directos de los edulcorantes en sí, y no las calorías que reemplazan», explicó la primera autora, Meng Wang , profesora asistente de investigación en la Escuela Friedman de Ciencias y Políticas de la Nutrición. «Al combinar los hallazgos de ensayos individuales, vemos indicios de que estos compuestos pueden tener efectos metabólicos perjudiciales».
En concreto, en uno de los ensayos revisados, que utilizó un perfil detallado del microbioma junto con experimentos de transferencia de microbios de humanos a ratones, se demostró que ciertos edulcorantes bajos en calorías alteran tanto la composición como la función de la microbiota intestinal. «Una explicación basada en la evidencia actual involucra al microbioma intestinal. Los edulcorantes no nutritivos generalmente pasan por el intestino y entran en contacto directo con estos microbios», según los autores de este trabajo.
Además de los ensayos aleatorizados, los investigadores revisaron estudios observacionales a gran escala, que generalmente concluyeron que el consumo de edulcorantes no nutritivos se asocia con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiometabólicas. Si bien, los distintos edulcorantes pueden tener diferentes efectos en la salud, por lo que agruparlos podría distorsionar la visión general, sin embargo, en conjunto con los hallazgos de los ensayos clínicos, los investigadores afirman que el conjunto de la evidencia genera preocupación.
«El uso cada vez mayor de estos edulcorantes ha superado nuestro conocimiento sobre sus efectos a largo plazo en la salud. Hasta que sepamos más, es necesario actuar con precaución» afirmó el autor principal del estudio, Dariush Mozaffarian , cardiólogo y director del Instituto Food is Medicine.
Por lo general, muchas regulaciones actuales exigen que los fabricantes incluyan los edulcorantes no nutritivos en la lista de ingredientes, pero no la cantidad. Esto dificulta que los investigadores evalúen con precisión el consumo de edulcorantes no nutritivos y generen evidencia más concluyente sobre su riesgo para la salud en estudios poblacionales o comunitarios a gran escala.
En definitiva, la revisión subraya la necesidad de realizar ensayos controlados aleatorios adicionales, cuidadosamente diseñados, tanto sobre los factores de riesgo cardiometabólico como sobre las vías mecanísticas implicadas.