Hubiese sido verdaderamente inusitado que nos levantásemos un par de días más sin conocer la muerte de algún músico al que conociéramos. Ayer martes falleció en Buenos Aires el argentino Daniel Melingo (1957-2026), uno de los muchísimos músicos que formaron parte en algún momento de la historia de Los Abuelos de la Nada, la famosa banda de Miguel Abuelo. Melingo, saxofonista en aquel momento, muy a principios de los ochenta, se integró en el grupo después de haber formado parte de la banda de Milton Nascimento, y coincidió en Los Abuelos de la Nada con Andrés Calamaro en la etapa más exitosa del grupo. Aquí lo conocimos, sobre todo a mediados de los años ochenta, primero como miembro de directo de Los Toreros Muertos y posteriormente como líder de Lions In Love, un trío de sofisticada música de baile en el que cantaba la neerlandesa Stephanie Ringes, que no tuvo demasiada fortuna, pese a dejar para la posteridad un par de álbumes y temazos como “Tanto tanto”, “Hypnoparty” o “Pulseras”. En 1998 decidió centrarse en el mundo del tango y logró sus mayores éxitos, sobre todo con “Tangos bajos” (1998). Melingo fue hallado muerto ayer por su hijo en su casa de la calle Estomba, en el barrio porteño de Chacarita. Tenía 68 años y arrastraba una EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) por la que se encontraba bajo cuidados paliativos en su hogar. La muerte le sorprendió mientras trabajaba en una nueva versión de “Tangos bajos (Rework)”, con invitados como Fito Páez, Andrés Calamaro y Pity Álvarez.