Universal descubrió una mina en 2010, cuando distribuyó en todo el mundo una cinta de su filial de animación Illumination Studios, basada en una idea … del español Sergio Pablos. ‘Gru, mi villano favorito’ otorgaba el protagonismo a los malos que desafían a los héroes. Nadie podía esperar que las estrellas de la función serían los esbirros del villano, secuaces amarillo limón con forma de huevo, que hablan en un idioma ininteligible en el que a veces se pueden adivinar palabras como «banana». Su éxito fue tan descomunal que hasta el Instituto Pantone aumentó su gama de colores con el Amarillo Minion, una tonalidad que la casa define como «iluminadora, energética, amistosa y amante de la diversión». En total, la franquicia ha amasado 5.600 millones de dólares.
‘Minions & Monsters’, ya en salas, se suma a las seis películas existentes sobre los personajes, cuatro protagonizadas por Gru y otras dos dedicadas por completo a los bichos amarillos (espóiler: Gru, el doctor Nefario, Margo, Agnes y Edith aparecen en escenas-gag en los créditos finales de esta séptima). Las cintas consagradas a la capacidad de generar el caos de los Minions acostumbran a ser más locas e infantiles que las que tienen a Gru como conductor de la trama, sobre todo porque las criaturas no mantienen diálogos y se rinden a la acción. Este séptimo episodio no es una excepción.
‘Minions & Monsters’ aparece como un precioso homenaje al cine desde su mismo inicio, que repasa todos los logos en la historia de los estudios Universal, fundados en 1912. La guía de una exposición dedicada al séptimo arte nos conduce a través de mitos expuestos, de ET el Extraterrestre al mismísimo George Lucas, que aguanta, en persona, pacientemente encerrado en una vitrina en un divertido gag. Pronto conoceremos a James y Henry (¿un juego con el escritor Henry James?), dos Minions pioneros del cine, que pusieron patas arriba Hollywood en 1927. Recrearán escenas míticas de clásicos del cine mudo, del ‘Viaje a la Luna’ de Méliès a ‘El regador regado’, y conocerán a un director de cine alemán emigrado a Los Ángeles que los apadrinará, al que pone la voz de manera brillante e irreconocible Álex de la Iglesia en la versión en castellano (Christoph Waltz en la original).
Los Minions rodarán una gran producción con monstruos, a los que invocarán gracias a un libro de hechizos. Una especie de pulpito verde llamado Goomi se suma al catálogo de criaturas especializadas en destruir de manera involuntaria todo lo que tocan, como el personaje de Peter Sellers en ‘El guateque’. Solo hay que dejarse llevar por la locura gamberra de los bulliciosos retacos. Y disfrutar de la historia de amor entre una sufragista y el robot Dort, al que pone la voz Jesse Eisenberg en la versión en inglés.

Álex de la Iglesia dobla al director alemán emigrado a Hollywood.
El francés Pierre Coffin no solo dirige las pelis de los Minions, sino que dobla a buena parte de ellos, incluso en castellano. «Durante un tiempo, Hollywood es el sitio perfecto para ellos», explica. «Las películas mudas se basan en el ritmo, el movimiento y la expresión, tres cosas innatas en los Minions. No hace falta que aprendan diálogos ni que sepan inglés. Basta con que interpreten. De golpe, la industria les apoya catapultándoles a la fama». Como ocurría en ‘Cantando bajo la lluvia’, la llegada del sonido trastocará todo. Las estrellas amarillas se verán incapaces de recitar sus parlamentos, así que tendrán que reinventar el cine para triunfar.
La lista de referencias cinematográficas en ‘Minions & Monsters’ es interminable: los hermanos Lumière, Harold Lloyd, Charles Chaplin, Buster Keaton, Tex Avery, ‘Casablanca’, ‘Ultimátum a la Tierra’, ‘La mosca’, ‘Godzilla’, ‘Cuando los mundos chocan’, ‘Vinieron del espacio’… Tras asistir a sus aventuras en entregas anteriores en la Inglaterra de los 60 y el San Francisco de los 70, la América de los años 20, con la ‘Ley seca’ y las manifestaciones por los derechos de la mujer, resulta un gozoso escenario para su anarquía. El tono pop de la saga y el sentido del ‘slapstick’ siguen intactos.