La despedida la semana pasada de Trent Forrest, autodefinido como «el jugador más lento en la historia del Baskonia», constató el regreso del club azulgrana … a una realidad. Un verano más le tocará encontrar un nuevo timonel. Tras dos temporadas de menos a más, el base de Alabama abandonó el Buesa Arena como uno de los jugadores más determinantes en su puesto en los últimos tiempos. Con los galones de MVP de la Copa ganada en febrero y asentado como un director de juego de primer orden en el tablero continental, el Baskonia encuentra ahora un notable hueco que tapar en un zoco que ofrece contados perfiles de garantías. Los despachos azulgranas están obligados de nuevo a acertar en un puesto que ha deparado grandes nombres en los últimos años, pero que también ha vivido una renovación constante.

Trent Forrest es el último ejemplo de un puesto que ha servido como trampolín a varios bases desde hace al menos una década. De los desconocidos Mike James y Darius Adams al caso más reciente hace dos cursos de Codi Miller-McIntyre, el Baskonia se ha especializado en potenciar las carreras de muchos directores de juego que han pasado por sus filas. De Zurbano a la élite del baloncesto continental. Una recompensa a su buen ojo en el mercado y al riesgo tomado en fichajes muchas veces bajo el radar de sus grandes competidores, pero también un constante contratiempo. Casi cada año al club azulgrana le toca rearmarse en busca de otro base que dirija el juego. Aunque esta vez, eso sí, tiene parte del trabajo hecho de cara al próximo ejercicio. La reciente renovación de Kobi Simmons hasta 2028 tras entregarle galones sitúa ya una base sólida sobre la que construir el puesto. El estadounidense, llegado como temporero con el curso ya iniciado, también ha dejado un rendimiento muy satisfactorio junto a Forrest. Con la presencia de Rafa Villar como tercera pata y cerrada la salida de Nowell a pesar de tener un curso más de contrato, el Baskonia no parte de cero.

Pero eso no significa que tenga un trabajo fácil. El listón, salvo puntuales excepciones, está alto para los que llegan. Forrest lo ha dejado en 14,2 puntos por partido en la ACB y 10,9 en la Euroliga en su última temporada como baskonista, la de la adaptación plena al equipo. También en la sensación de que, aunque le costó, supo trasladar su baloncesto de la NBA a Europa. Ahora pondrá rumbo, presumiblemente, al Fenerbahce turco. Uno de los grandes aspirantes al título. Otro candidato que se refuerza con un base de pasado azulgrana.

Al vigente campeón, el Olympiacos, llegará Codi Miller-McIntyre. El estadounidense tuvo en Vitoria su punto de inflexión. Al Buesa Arena llegó tras encadenar un doble descenso con el Andorra y el Gaziantep turco, clubes de un perfil más bajo que el vitoriano. Nunca había jugado en la Euroliga. Pero reventó todas las expectativas hasta asentarse como un base de primer orden para Dusko Ivanovic. Un año después ponía rumbo al Estrella Roja por una cantidad cercana al medio millón de euros. La apuesta por el riesgo dejó esta vez en el Baskonia un botín nada desdeñable. El jugador ha destacado en Belgrado hasta sumarse a las filas del gigante de El Pireo. Ya nadie duda de sus probadas capacidades.

Rendimiento inigualable

Este verano también cambiará de equipo Darius Thompson. El Valencia Basket anunció el martes el final de su vinculación con el estadounidense. Un paso por debajo de su nivel tras una etapa irregular en el Anadolu Efes. Lejos, en cualquier caso, del sello que dejó en Vitoria. En el Buesa Arena solo duró un año y se marchó tras abonar medio millón de euros de su cláusula. Ese último curso lo compartió con Pierria Henry. Aunque esa segunda etapa finalizó de forma abrupta por su suspensión de cuatro años impuesta por la FIBA, los primeros dos años del timonel estadounidense, otro novato en la Euroliga, también fueron sobresalientes.

Baldwin, Larkin -en su debut europeo antes de asentarse como una leyenda de la Euroliga-, Vildoza o la explosiva pareja Mike James-Darius Adams también han añadido su nombre a una lista de campanillas. El Baskonia se ha acostumbrado a encontrar referentes en la dirección de juego y también se ha especializado en un constante trabajo de reconstrucción. Ahora el club afronta otro mercado que le obligará a cambiar la identidad de uno de sus directores de juego. El desafío de alargar su idilio con un puesto de base que le ha deparado una colección sin igual de joyas.