Diecisiete años después de su última edición, la Vuelta Ciclista al Norte de Gran Canaria regresó este jueves a las carreteras de la isla con la fuerza de los grandes acontecimientos. La histórica ronda volvió a ponerse en marcha devolviendo a Gran Canaria una de sus pruebas deportivas más emblemáticas, recuperando una cita que forma parte del patrimonio ciclista del archipiélago. Su regreso supone mucho más que la vuelta de una carrera: representa la culminación de meses de intenso trabajo organizativo, institucional y logístico para rescatar una competición llamada a recuperar su prestigio dentro del calendario nacional. Y el estreno no pudo ser mejor: todo salió rodado —nunca mejor dicho— en una jornada inaugural marcada por la impecable organización y la gran respuesta de equipos, patrocinadores y aficionados.

La primera etapa, una exigente cronoescalada por equipos de 10,5 kilómetros entre Moya y Fontanales, sirvió como primer gran examen para los 19 equipos participantes. En una disciplina tan técnica como explosiva, donde la compenetración colectiva vale tanto como la fuerza individual, el Natural Greatness-Rali-Ale golpeó primero al parar el cronómetro en 23:51 y vestirse como primer líder. Muy cerca finalizaron el Tenerife Bike Point – La Sede, segundo a solo 9 segundos, y el Eiser – Hirumet Team, tercero a apenas 13 segundos.

En clave local, el Gran Canaria Bike Team – EKD completó una actuación seria y competitiva en una jornada de enorme exigencia táctica y física. El conjunto grancanario concluyó en 13.ª posición con un tiempo de 25:49, cediendo 1:58 respecto al liderato. El equipo dejó sensaciones positivas en una modalidad que castiga cualquier desajuste y exige precisión absoluta en los relevos. El bloque formado por Haritz Otaegi, Ekain Leizeaga, Daniel Lado y Alberto González supo sufrir y mantenerse compacto en un terreno muy selectivo, sin perder demasiado tiempo y esperando su momento que llegará en las etapas restantes.

Autoridades, antes del inicio de la etapa.

Autoridades, antes del inicio de la etapa.

Pero si la cronoescalada abrió la carrera, la montaña amenaza ahora con romperla. La segunda etapa, prevista este viernes, llevará al pelotón desde Agaete hasta Teror a lo largo de 76,7 kilómetros de puro desgaste, con más de 1.600 metros de desnivel acumulado y ascensiones decisivas como Montaña Alta y Altos de Pino Gáldar. Será una jornada ideal para escaladores y corredores ofensivos, con un recorrido diseñado para provocar ataques, seleccionar el grupo y empezar a definir la general. La llegada a Teror apunta a convertirse en uno de los grandes momentos de esta XXX edición.

Ahí es donde el Gran Canaria Bike Team – EKD espera hacer valer sus fortalezas. La Vuelta al Norte ha vuelto, y lo ha hecho a lo grande. Gran Canaria vuelve a respirar ciclismo del máximo nivel. Y lo mejor está aún por venir.