En la ciudad de las estrellas, con representación del ‘star system’ hollywoodiense en el SoFi Stadium de Inglewood (Los Ángeles), Lamine Yamal demostró al mundo entero que el astro futbolístico del momento tiene nombre y apellidos. No se lo perdieron Penélope Cruz ni Javier Bardem, en la grada del estadio, tampoco Alexia Putellas, Carles Puyol o la cantante Rosalía, todos pendientes de las cabalgadas del extremo de Rocafonda.
Lamine Yamal no defraudó, pese a marcharse del campo en el minuto 85 con el contador de goles y asistencias a cero. Y no será porque no lo intentó el barcelonista, el mejor del partido durante muchas fases del mismo. El azulgrana dio un recital de fintas, caños, recortes y centros peligrosos que hicieron las delicias de los espectadores, tanto españoles como los neutrales.
Porque el culé fue el más activo de España, el que más encaró y el que más peligro generó. De sus botas salió el córner que desembocó en el gol anulado de Marc Cucurella, que no subió al marcador por una falta previa de Pau Cubarsí al portero Schlager.

Lamine Yamal, haciendo diabluras con el balón / Omar Alonso / EFE
La primera parte fue de Lamine, llevando de cabeza a la retaguardia austriaca. Dos, tres, cuatro jugadores intentaban frenar al genio del Barça, que salía airoso en gran parte de todo lo que intentaba.
El físico de Lamine Yamal, objeto de debate durante todo el torneo, está volviendo por sus fueros. El catalán empezó el torneo justo de gasolina, arrastrando molestias físicas. Pero, como él mismo declaró recientemente, ya está para jugar los 90 minutos. Aun así, Luis de la Fuente fue cauto con su estrella y le retiró del terreno de juego a falta de cinco minutos para la finalización del tiempo reglamentario. A estas alturas del torneo y con la candidatura de España reforzada en busca de la segunda estrella, no era necesario correr ningún riesgo.
Lamine, MVP
Justo antes de abandonar el terreno de juego, Lamine pudo dejar su sello en el partido en forma de gol. En un remate a quemarropa, que iba a acabar sí o sí en el fondo de las mallas, David Alaba apareció en el último instante para rechazar el que hubiera supuesto el segundo tanto del barcelonista en este Mundial.
La alegría de Javier Bardem, Penélope Cruz y Rosalía al final del partido estaba justificada. No siempre se puede ver a una figura futbolística de tan cerca. Lamine Yamal fue escogido el MVP del encuentro, la verdadera estrella. La próxima, ¿en el paso de la fama?