La decisión de Pedro Martínez Sánchez (Barcelona, 1961) de ejecutar la cláusula de salida de su contrato que tenía firmado con el Valencia Basket hasta … 2028 ha sido un golpe del que aún no se ha respuesto nadie en el Roig Arena, con una afición que se debate entre el desconsuelo por perder al entrenador que le ha dado dos Ligas y el cabreo por la sorpresa de la decisión y, conviene afrontar siempre las cosas de cara, por el destino.

–El anuncio de su marcha al Real Madrid ha sido un cisma pero lo conseguido aún está muy reciente. ¿Cómo lleva la gestión emocional de una temporada irrepetible?

–Siempre te viene algo de bajón cuando se acaba la temporada. Cuando estás tensionado por la competición sacas fuerzas de flaqueza, pero cuando se acaba te entra como el cansancio acumulado. Ha pasado ya otras veces, y no necesariamente después de una temporada exitosa. Cuando te relajas, te viene algo de bajón después de haber estado tantos meses muy tensionado.

–¿Una de las claves del grupo fue levantarse siempre de todos los golpes, creer que se podía ganar siempre el siguiente partido?

–Hago la foto un poco más grande. Diría que la primera temporada, que ya fue bastante buena, nos sirvió para crear y asentar unas bases a nivel de estilo de juego, de trabajo y de cultura en el día a día. A partir de ahí, creo que en el segundo año se tomaron decisiones buenas para mejorar algunas carencias que habíamos detectado en la primera temporada, aunque el equipo ya fue tremendamente competitivo, y se mejoró el equipo. Y luego, hay que poner en valor la enorme química interna que ha habido en el vestuario. Ha sido un equipo con gente de muy buena mentalidad, que se han llevado muy bien entre ellos y que han trabajado muy bien en el día a día. Eso lo que ha hecho es estrechar los lazos entre todos ellos para dar una muy buena versión, para jugar un muy buen baloncesto y para pasárselo bien. Pasárselo bien jugando, pasárselo bien entrenando y eso es lo que ha multiplicado el rendimiento de una forma exponencial.

–¿Entiende el estado de shock que ha creado la noticia de su fichaje por el Real Madrid en el Valencia Basket y todo su entorno?

–Sí, lo entiendo. Lo que pasa es que eso tampoco lo puedo controlar. Me da la sensación de que aparte del factor sorpresa, también el hecho de que vaya al equipo al que voy eso magnifica el impacto de la noticia. Si mi salida fuera para ir a otro equipos, seguramente el impacto no sería el mismo. Pero lo entiendo todo, está claro que cada uno puede pensar lo que quiera y no es algo que yo pueda controlar. Al final son decisiones profesionales y personales que evidentemente no se hacen con el ánimo de molestar a nadie sino que se hacen intentando buscar lo mejor para uno sin perjudicar a nadie.

–Precisamente porque el impacto del destino ha sido mayor, los aficionados merecen saber todo lo que ha ocurrido y con una cronología exacta. ¿Cúando fue la primera vez que le llega el interés del Real Madrid para ficharle?

–No hay ningún problema en hablar de fechas, lo que pasa es que habrá gente que ya habrá prejuzgado y no se lo va a creer. Pero la realidad es la siguiente. Cuando renové con el Valencia Basket en el mes de marzo no tenía agente. La negociación que se hizo con el Valencia Basket fue directa. En ese momento decidí que mi carrera profesional iba a continuar sin un representante, sin un agente. A partir de ahí se hizo una negociación que llevé personalmente con el director general, Enric Carbonell, llegando a un acuerdo en unas condiciones que obviamente las dos partes consideramos satisfactorias. En ese momento creía que ese iba a ser mi último contrato como entrenador profesional al más alto nivel. Entrenar lo voy a seguir haciendo siempre que pueda, y tenga salud física, pero a nivel profesional es algo diferente por la exigencia que tiene. A partir de ahí, con ese contrato firmado, durante los play-off, desde la eliminatoria con el Joventut, dos personas cercanas a mí me transmitieron que había dos equipos de Euroliga que estaban interesados en contratarme, que querían saber la predisposición y como sabían que tenía contrato, cuál era la cláusula de salida. La verdad es que tuve que ir a mirar cuál era la cláusula de salida, porque no es algo que negocié sino que fue la que el club consideró oportuna. No fue algo que le diera importancia porque cuando firmé el contrato con el Valencia Basket no estaba pensando que alguien pudiera pagar esa cláusula. Les transmití a esas dos personas cuál era la cláusula y la cosa quedó ahí. No le di una gran credibilidad. Uno de los equipos que mostró interés fue el Real Madrid y el otro era un club extranjero. A partir de ahí, en el play-off empezamos a jugar cada dos días y la única comunicación antes de que terminó la final fue de una de esas dos personas que me dijo que el Real Madrid no veía mal la cantidad a pagar y que podrían tener interés. Pero no me dijo en ese momento si era la única opción. Yo no hablé con nadie del Real Madrid durante el play-off ni nadie del club se dirigió a mí.

–¿Y cuándo le trasladó al Valencia Basket ese interés del Real Madrid que le llegó durante la semifinal y final de la ACB por parte de esas personas?

–Inmediatamente le comuniqué a Luis Arbalejo que existía esa posibilidad. También le dije en ese momento que no era algo que estuviera decidido ni que fuera a ser seguro, pero sí que creo que era mi obligación tener informado al club de que esa posibilidad podía existir para que ellos tomaran las decisiones o simplemente para que estuvieran preparados. Pero en ningún momento les dije, y ellos lo saben perfectamente, que la decisión estuviera tomada. Eso no pasó porque en ningún momento esa decisión se tomó mientras estuvimos en competición.

–¿Cuándo le contactó por primera vez el Real Madrid para ficharle?

–La Liga la ganamos el miércoles 24 de junio. El jueves 25 fue el día de la celebración y al mediodía me llamó una persona del Real Madrid felicitándome por el éxito conseguido y para comunicarme que tenía interés en que nos pudiéramos ver. Le dije que al día siguiente mi idea era viajar a primera hora a Barcelona una vez que la temporada se había acabado y quedamos el viernes 26 por la tarde en Barcelona.

–¿Teniendo ya el jueves una llamada del Real Madrid, por lo tanto una opción abierta para fichar allí, su discurso del Roig Arena por la tarde no debería haber sido otro?

–En ese momento simplemente en lo que había quedado es que me iba a reunir con una persona que tenía interés en contratarme. No tenía ni sabía las condiciones, ni tenía decidido que seguro que me iba a ir. En el momento del discurso seguía siendo entrenador del Valencia Basket, tenía contrato en vigor y no había nada que me hiciera pensar que me iba a ir seguro. Esta previsión de reunión también se la comuniqué a Luis Arbalejo nada más se produjo la llamada y le subrayé una vez más que esa reunión no significaba que me fuera a ir, sino que les quería escuchar porque es mi obligación profesional y que luego ya veríamos lo que me planteaban y las condiciones. Él (Arbalejo) me agradeció que le diera esta información

–¿Sabiendo la admiración que siempre le ha tenido la afición del Valencia Basket, y con esa opción ya abierta del Real Madrid aunque no supiera aún la oferta, no hubiera sido mejor hacer otro discurso? Hay muchos aficionados a los que les rompió el corazón con esas palabras y luego la decisión final.

–Siento que haya sido así. Desde luego que no fue mi intención. No me considero la persona más inteligente del mundo pero supongo que todo el mundo puede entender que si en ese momento hubiera estado decidido a irme nunca hubiera hecho esa valoración. En el discurso del Roig Arena no sabía que me iba a marchar. En ese momento, y lo quiero poner en valor, hasta el último minuto he sido entrenador del Valencia Basket y he dado lo máximo para el Valencia Basket. Hasta el último minuto. Y ahí todavía no estábamos ni siquiera en el último minuto. Allí estábamos haciendo una celebración que estaba siendo bonita pero al mismo tiempo algo triste. Había mucho halo de despedida y en el discurso quise mandar un mensaje de cultura de club. De cultura de club, decir que es un club profesional, muy bien estructurado, que tiene una persona detrás que hace un esfuerzo económico muy grande, un pabellón increíble, una afición increíble y los que estamos aquí estamos todos de paso. Me alegró mucho ver que al día siguiente de que comuniqué mi decisión, el director general del club usó el mismo discurso para mirar hacia adelante. Ahí simplemente lo que estaba es intentando crear una cultura de club, decir oye los profesionales estamos, tenemos que dar nuestro máximo mientras estemos, pero luego en el momento que dejamos de hacerlo el club está por encima de todos nosotros y no hay nadie imprescindible. Llevo dos años haciendo un comentario en el que creo firmemente, el único imprescindible en el Valencia Basket es Juan Roig y a partir de ahí los demás lo que tenemos que hacer es dar nuestro máximo mientras estemos.

–¿El Valencia Basket le trasladó una mejora de contrato antes de que le llegara la oferta del club blanco?

–Sí, el sábado 27 de junio, diría que sobre el mediodía, Enric Carbonell me llamó y me dijo que tenían mucho interés en que continuara y que iban a hacer una mejora respecto al contrato que habíamos firmado en marzo. Se lo agradecí y un par de horas después me envió un mensaje escrito con las condiciones que ellos me proponían para el nuevo contrato. En ese momento todavía no tenía la oferta por escrito del Real Madrid, que llegaría posteriormente durante la tarde de ese sábado.

–Es decir, que esa mejora de contrato le llega antes de la oferta formal del Real Madrid. ¿La del Valencia Basket era una oferta similar a la que luego le llegó del club de Florentino Pérez?

–Era una oferta muy buena. Le agradecí a Enric Carbonell muchísimo el esfuerzo que estaba haciendo el club y le di las gracias porque realmente la oferta era una mejora ostensible respecto al contrato que habíamos firmado en marzo. Muy similar a la del Real Madrid en términos económicos y la única diferencia tal vez fue que la oferta del Valencia Basket era por dos años y la del Real Madrid por tres.

–¿Por qué se va al Real Madrid?

–El planteamiento que me hicieron el viernes 26 me gustó, era un planteamiento de máxima ambición. Hay una cosa que me gusta y es probarme, probarme en un equipo que tiene la máxima ambición y por lo tanto también la máxima presión que voy a tener por entrenar a ese equipo. Eso es algo que en mi carrera no había tenido la oportunidad de tener y me llama mucho la atención ver si soy capaz de estar en un equipo que tiene la máxima ambición deportiva, que tiene grandísimos medios. Ver si soy capaz de estar a la altura de un proyecto de ese tipo.

–¿En la decisión también pesó el sentimiento de trabajo realizado en Valencia? Porque es casi imposible repetir o mejorar la temporada que acaban de firmar.

–Sí y no. Si no hubiera tenido la posibilidad del Real Madrid me hubiera quedado absolutamente convencido y motivado de continuar en el Valencia Basket. Sí que reconozco que la noche del jueves 25, después de la celebración con los aficionados, Braxton Key me dijo que va a fichar por el Fenerbahce y Papi (Brancou Badio) que iba a fichar por el Panathinaikos. Tenía bastante asumido que Jean Montero no iba a continuar con nosotros, era una una grandísima pérdida pero ya la tenía asumida, y también tenía bastante asumido que si Sergio De Larrea era escogido en primera ronda del Draft de la NBA difícilmente iba a jugar en el Valencia Basket. Eso lo tenía asumido. La vida continúa, íbamos a intentar suplirlos de la mejor manera y en esa línea nos estábamos moviendo ya con Luis Arbalejo. Cuando Badio y Braxton Key me dijeron que no aceptaban las ofertas que el Valencia Basket les estaba haciendo y un par de días después, antes de tomar mi decisión definitiva, otro jugador me comunicó que creía que no iba a continuar. Reconozco que ahí tuve un momento de decir cómo es posible que un equipo que era sensacional, que me lo he pasado muy bien entrenándolos, cómo es posible que estos jugadores que además tenía una muy buena química personal y profesional con ellos no vayan a continuar. Reconozco que no ayudó a tomar la decisión. Fue un disgusto profesional grande ver que esos jugadores con los que yo confiaba no iban a continuar en el Valencia Basket.

–Pero usted sí que tenía información previa. Todas las decisiones las han tomado a tres, junto a Enric Carbonell y Luis Arbalejo, y usted sabía que el Valencia Basket no podía igualar la última oferta del Panathinaikos a Badio y todo lo que se hizo para intentar retener a Braxton Key aunque no fuera suficiente.

–Braxton Key era un jugador que yo transmitía al club que tenía muchísimo interés en que continuara, pero el mercado es el que es y tampoco conozco cómo fue la negociación. A mí me hubiera gustado que Braxton continuara, como Badio y todos. Ojalá que no hubiéramos hecho ningún cambio porque era un equipo con el que estaba muy a gusto y creo que teníamos recorrido por delante. La salida de Braxton Key no creo que haya sido por decisión nuestra sino simplemente que el mercado se ha movido en esa dirección.

–¿Le preocupa el recibimiento del entorno del Real Madrid donde ni siquiera se ha anunciado su fichaje y ya han aparecido hasta debates radiofónicos a nivel nacional sobre si es usted antimadridista?

–La verdad es que desde hace algo más de un mes me hackearon mi cuenta de Twitter y estoy algo desconectado de todos estos debates públicos, o de estos debates que hay en redes sociales. Tampoco he estado muy pendiente de lo que se ha dicho en redes sociales. Hay personas especialistas que están intentando que recupere la cuenta.

–Ha cerrado dos etapas en Valencia, en 2017 y 2026, las dos con algunos aspectos poco comunes en las salidas y las dos tras ganar la Liga. ¿Eso le hace reflexionar?

–Entiendo que los aficionados lo ven desde otro punto de vista, mucho más emotivo. Los profesionales y aquí englobo al club, lo vemos desde un punto de vista muchísimo más profesional donde cada uno defiende sus intereses siempre y cuando estén dentro de una ética. Hace dos temporadas tenía contrato en vigor con Manresa, un club al que quiero mucho y al que también le estoy tremendamente agradecido, el Valencia Basket me hizo una oferta y tuvimos que pagar la cláusula correspondiente que estaba marcada en mi contrato. Fue mi representante el que comunicó al Manresa que había un club que estaba dispuesto a pagar la cláusula y se pagó. El mismo comportamiento del Real Madrid ahora con el Valencia es el que tuvo el Valencia con el Manresa hace dos años.