La vacunación es un pilar esencial de la prevención en la salud de cualquier ciudadano. Pero, si hablamos de pacientes vulnerables o con patologías de riesgo, las inoculaciones tienen más importancia si cabe. Y, las enfermeras, son uno de los pilares fundamentales para fomentar la vacunación y hacer entender, a este tipo de pacientes, que deben inmunizarse para prevenir complicaciones.
Para ahondar en la importancia del papel enfermero en la vacunación de pacientes vulnerables, Canal Enfermero ha reunido a tres enfermeras relacionadas con este campo, que desgranan la guía ‘Vacunación en personas adultas en grupos de riesgo’, centrada en la práctica enfermera y respaldada por el Instituto Español de Investigación Enfermera del Consejo General de Enfermería y GSK.
Raquel García-Florez, enfermera de Atención Primaria y responsable de vacunas, comentó, para abrir el debate, que en el caso de los pacientes vulnerables “lo primero que tienen que hacer es asumir su patología”, ya que se suelen aparecer muchos miedos, dudas y preguntas. “Desde esta base de aportar conocimiento a los pacientes, las enfermeras les mostramos posibles estrategias de prevención. Y una manera es ofrecer las vacunas que pueden optar a ponerse para que estén lo más protegidos posible”, explicó la enfermera.
Más allá de las vacunas prioritarias
Por su parte Juan Alfonso Martín, enfermero especialista en Pediatría, indicó que el trabajo de la enfermera también es encontrar la pauta vacunal más adecuada y ceñida a las peculiaridades de cada paciente y sus patologías. “Hay vacunas que tenemos claro que son prioritarias para ciertos grupos de población. Pero debemos tener muy claro la patología que tiene el paciente y en qué estado está en ese momento, pues según la fase que esté pasando pueden varias las necesidades de esa persona”, indicó el profesional.
Sonia Parra, enfermera especialista del Trabajo, puso en relieve que la población trabajadora “no frecuenta la Atención Primaria”, por lo que “hay que buscar cualquier momento y cualquier visita para hacer un análisis de su situación”. “Por ejemplo, podemos ver un trabajador que va a empezar un tratamiento inmunosupresor, o es paciente oncológico, y tenemos que aplicarle determinados protocolos y buscar el momento idóneo para vacunarle”, detalla la enfermera.
Asimismo, menciona los trabajadores que tienen ciertos riesgos en su puesto de trabajo, como puede ser la exposición a riesgos biológicos, hay que tener en cuenta las peculiaridades del trabajo para hacer una valoración integral de cada trabajador y ajustar su calendario vacunal.
Sonia Parra también comentó la importancia de tener en cuenta las peculiaridades de cada trabajador, pues “hay pacientes especialmente sensibles durante el proceso de inmunización” y por ello hay que retirarles de su puesto de trabajo temporalmente para que no estén expuestos al peligro.
Percepción del riesgo
Otro de los temas tratados por los expertos es conseguir que los pacientes tengan una percepción del riesgo real de su enfermedad. Explicó Raquel García-Florez que, muchas veces, ni los pacientes sanos son conscientes del riesgo al que están expuestos al cumplir años, “y los pacientes vulnerables tienen un plus de riesgo añadido”. “Tenemos que conseguir concienciar al paciente de la situación real que tiene, qué riesgo corren y cómo las herramientas preventivas, como las vacunas, los van a proteger”, aseguró.
Asimismo, los tres expertos destacaron la importancia transmitir a los pacientes la idea de que las vacunas siempre van a “sumar” a su salud. “Para un paciente con algún riesgo, a lo mejor la vacuna le protege un 30%. Yo lo que quiero evitar es que el paciente, por resfriado, no termine en UCI por una neumonía”, señaló Juan Alfonso Martín.
Otro punto comentado fue la importancia de vacunar tanto a los convivientes de los pacientes de riesgo como al personal sanitario. El enfermero especialista en pediatría explicó que «todos los sanitarios deberían estar vacunados» ya que hay mucha gente que no puede recibir ciertas inoculaciones y es una manera de protegerlos.
La guía cuenta con un capítulo dedicado a los pacientes institucionalizados. Sonia Parra comentó que el entorno de convivencia agrupada de estos pacientes “es una situación peligrosa por la posible aparición de brotes” y que el papel de la enfermera “es importante porque tiene que liderar y gestionar estos posibles contagios”.
Además, la enfermera comenta que muchos centros de pacientes institucionalizados, como pueden ser las residencias, “son logísticamente complicados de controlar en lo que se refiere a recepción y conservación de las vacunas” por lo que requieren un esfuerzo mayor.
Previsión de vacunación
«Hablamos de pacientes frágiles con los que debemos tener especial atención y cuidar con previsión”, aseguró Raquel García-Florez, que recalca la importancia de adelantarse y ser lo más rápidos posible. “Por ejemplo, si tenemos un paciente de 65 años que en enero entra en financiación de una vacuna, mejor vacunarle ese mismo mes que en junio. Así cerramos la puerta a ciertas enfermedades y está menos expuestos”, señala.
El trabajo junto a las familias de los pacientes institucionalizados también es fundamental. Juan Alfonso Martín comentó que, en estos casos, algunos pacientes tienen demencias, o problemas cognitivos graves, y necesitan autorizaciones para recibir las inoculaciones. “Las familias a veces no son conscientes de las peculiaridades de que sus familiares están en un sitio cerrado conviviendo con otras personas, lo que supone, exponencialmente, mucho más riesgo que vivir en una casa con cuatro familiares”, apostilló.
El conocimiento profundo de la situación del paciente vulnerable es otro de los roles esenciales que cumplen las enfermeras. Comentó Raquel García-Florez que es muy importante “revisar la historia y antecedentes del paciente” así como la medicación que tiene pautada, su estado inmunitario “y todo lo que tiene asociado”. “No podemos quedarnos solo en las vacunas sistemáticas; hay que revisar absolutamente todo, y a sus convivientes”, recalcó.
Por último, los tres expertos coincidieron en, dentro de la información que se transmite a los pacientes sobre vacunas, hacer hincapié en otros tipos de protección. “No es vacunarse y ya estoy protegido de todo. Hay que utilizar mascarilla, evitar entornos con mucha gente y seguir las instrucciones higiénico-sanitarias adecuadas”, resumió Sonia Parra.