La caquexia asociada al cáncer (CAC) es un síndrome debilitante en el que los pacientes con cáncer experimentan una pérdida de peso y atrofia muscular graves e involuntarias, junto con una disminución del apetito. Esta afección empeora considerablemente la calidad de vida, limita la capacidad de los pacientes para tolerar …



La caquexia asociada al cáncer (CAC) es un síndrome debilitante en el que los pacientes con cáncer experimentan una pérdida de peso y atrofia muscular graves e involuntarias, junto con una disminución del apetito. Esta afección empeora considerablemente la calidad de vida, limita la capacidad de los pacientes para tolerar el tratamiento y puede reducir la supervivencia general. Actualmente, afecta aproximadamente a la mitad de todos los pacientes con cáncer y es responsable de una cuarta parte de todas las muertes por cáncer y también acompaña a otras enfermedades crónicas, como el Alzheimer o patologías cardiovasculares, lo que en última instancia afecta a aproximadamente 9 millones de personas en todo el mundo.

Ahora, un nuevo estudio impulsado por el Instituto Salk en La Jolla (California)apunta hacia una posible nueva diana terapéutica para prevenir la caquexia. Los resultados, publicados en ‘Science’, sugieren que  algunos tumores, en este caso de cáncer de pulmón, pueden inducir caquexia al comunicarse directamente con el cerebro mediante una molécula de señalización lipídica, secuestrando el sistema nervioso e impactando en el comportamiento. «Descubrir que un subtipo de tumores de cáncer de pulmón promueve la caquexia más que otros, y que esos tumores se comunican localmente con el sistema nervioso periférico amplía el horizonte en la comprensión de este tipo de trastorno», según los investigadores.

El subtipo de cáncer de pulmón que promueve la caquexia producía niveles mucho más altos de PGE2 que los otros subtipos tumorales. Se sabe que la PGE2 induce síntomas de infección, incluida la fiebre. Cuando el equipo modificó genéticamente los ratones modelo para que ya no pudieran producir PGE2, no se desarrolló caquexia. Tampoco se desarrolló caquexia en ensayos más pequeños en los que se administró aspirina e ibuprofeno a los ratones, fármacos que bloquean la capacidad del organismo para producir PGE2.

«Estos tumores de cáncer de pulmón controlan esencialmente el comportamiento humano al influir en el sistema nervioso y manipular las neuronas sensoriales pulmonares locales», explicó el autor principal del trabajo, Thales  Papagiannakopoulos, quien realizó la investigación en la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York (NYU). «Este papel del sistema nervioso periférico en la caquexia cancerosa es totalmente novedoso, y creo que podría abrirnos interesantes oportunidades de investigación traslacional que podrían mejorar drásticamente el tratamiento del cáncer».

«Al crear un modelo de caquexia más relevante desde el punto de vista fisiológico, podemos realizar descubrimientos más específicos y pertinentes», añadió el primer autor, Michael Cross, estudiante de posgrado e investigador en el laboratorio de Papagiannakopoulos en la Universidad de Nueva York.

Esta investigación abre un nuevo campo terapéutico para el tratamiento de la caquexia y la mejora de la atención del cáncer de pulmón. «Ahora que sabemos que los tumores secuestran el sistema nervioso, queremos determinar con exactitud qué neuronas utilizan para hacerlo y a qué circuitos cerebrales se conectan», concretó Stefan Kotschi, doctor en medicina e investigador postdoctoral en el laboratorio de Papagiannakopoulos en la Universidad de Nueva York.


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