La NBA probará en esta Summer League lo que ha denominado como ‘connected basketball’, una pelota con un sensor integrado capaz de detectar contactos sin alterar de forma significativa el peso, el tacto ni la jugabilidad del balón.
La gran novedad está en lo que esta tecnología puede aportar al arbitraje. Los datos recogidos por el sensor podrían ayudar a resolver acciones especialmente polémicas, como las jugadas de último toque antes de que el balón salga fuera. Se trata de una innovación que podría convertirse en una herramienta muy útil para los árbitros de la NBA, especialmente en situaciones ajustadas y revisiones decisivas.
La propia liga insiste en que el sensor no cambia la sensación del balón, un aspecto clave en una competición en la que cualquier variación puede afectar al bote, al pase o al tiro. Si los jugadores no perciben diferencias durante el juego, este método podría abrir una nueva etapa en la relación entre deporte y tecnología.
El balón Wilson, hoy convertido en una imagen reconocible de la NBA, volvió a ser oficial en la temporada 2021-22, después de la etapa de Spalding. Sin embargo, su vínculo con la liga viene de mucho antes, ya que Wilson fue el balón oficial durante sus primeras 37 temporadas, de 1946 hasta 1983.
El gran escaparate para probar este experimento será la Summer League 2026. El torneo, donde se reúnen muchos de los jóvenes talentos de la próxima generación, arrancará este viernes 3 de julio con el California Classic, que se disputará del 3 al 6 de julio. Después continuará en Salt Lake City, del 4 al 7, y tendrá su gran cita en Las Vegas, del 9 al 19 de julio, con la presencia de los 30 equipos de la NBA.