¿Como nació su afición por la literatura?
–Aunque soy arquitecto, con 20 libros publicados, es un poquito más que una afición, es una parte importante de mi actividad. Me gustan los temas relacionados con la memoria histórica. He tenido el privilegio de ser hijo de un militante republicano, Marcelo Usabiaga, que estuvo muchos años en la cárcel y he puesto mis escritos muchas veces al servicio de rescatar la memoria de aquella gente. Otro componente suele ser el ciclismo. He sido ciclista y me apasiona mucho este deporte, y a veces incluso mezclo las dos cosas.
En este caso acaba de publicar ‘Peru’, un libro sobre Txomin Perurena. Por su edad, seguramente lo vería correr de pequeño. ¿Buscaba hacerle un homenaje?
–Sí, lo vi de chaval. Cuando yo era chaval y empecé a correr en bici, ya era una figura. En cierta forma sí he querido hacerle un homenaje con el libro, porque es un ciclista que todos los que le vimos sabemos que era un gran campeón y no había ninguna biografía escrita sobre él. Yo ya estaba construyendo el libro, que no es una biografía típica, sino lo que ahora llaman una “biografía literaria”. Es decir, las cosas que cuentas siempre son verdad, pero te permite hacer una interpretación, poner un poco tu punto de vista y tu foco. Cuando ya tenía la idea de la estructura, hablé con Txomin para que me aportara algunas cosas. Lamentablemente, murió un año después de que habláramos; debió ser una muerte repentina porque no me dio ninguna señal de que no estuviera bien. Eso acentuó más la idea del homenaje, porque tiene 159 victorias profesionales. Salvo Eddy Merckx, no hay nadie que tenga eso, ni Pogacar todavía. Y luego era una persona muy querida aquí, muy cercano a nosotros. Vasco y guipuzcoano.
Además de su figura deportiva, aprovecha para hablar del contexto político y social de su época.
–Sí, el apogeo de Peru fue al final de la dictadura franquista, entre los años 60 hasta el 75. Entonces me permitía también hablar del país, teniendo en cuenta además que la vida de Perurena está marcada por algo que muy poca gente conoce: el GAL mató a su hermano Bixente. Estaba implicado con ETA, vivía en Francia y el GAL le asesinó, y también ametralló su caserío. A través de su vida daba pie para hablar de nuestra sociedad y de aquella historia. De hecho, el libro así lo construyo: no es una biografía al uso de “nació tal día”, sino que va dando saltos por distintos temas, todos cosidos con el ciclismo y con Perurena. Incluso hablo de Urtain e Iribar también, que son los tres mitos que nacieron en el año 43, los ídolos vascos de mi generación.
El texto logra acercar el protagonista al lector por esa manera de contarlo.
–Me inventé un truco literario. Es un mecanismo de un museo imaginario sobre Perurena y el ciclismo, que instalo en su caserío. Es un homenaje y un truco para contar, pasando por distintas estancias y salas de ese hipotético museo, los diferentes aspectos del ciclismo. Pero incluso es hasta una reivindicación, porque con todo lo que el ciclismo es aquí entre nosotros y la figura de Perurena, yo cuando lo escribía decía: joder, es que debería haber ese museo.
Perurena logró 159 victorias. Solo fue superado por Eddy Merckx. Ahora parece que tenemos a otra bestia que no tiene límites: Pogacar. ¿Cómo ve el ciclismo actual y esta inminente salida del Tour?
–Lo de Pogacar es de una calidad tremenda en todos los terrenos. Flojea igual un poco más que Merckx en contrarreloj, pero en todo lo demás es una bestia. Sin embargo, yo creo que este Tour va a ser más disputado que los dos últimos. Igual es mi deseo de que sea más atractivo y emocionante, pero a Vingegaard en el Tour de Auvernia-Ródano-Alpes (antigua Dauphiné) y en el Giro se le ha visto sobrado. No me olvido de Evenepoel, que todo el mundo le tiene olvidado, pero es un tío con mucha clase; ha estado agazapado haciendo una preparación muy específica. Yo veo más un podio con esos tres. Creo que Vingegaard le va a dar un poco más de guerra y le va a asustar un poco este año. Llegan todos más íntegros, el año pasado hubo figuras que sufrieron caídas.
¿Y qué papel cree que puede jugar Seixas? Viene de ganar cosas importantes que recuerdan a cómo empezó Pogacar.
–No confío mucho en Seixas. Me parece que es demasiado joven y el Tour es mucho Tour; los Alpes están al final y se le va a hacer largo con 19 años. Le veo con mucha presión porque tiene a toda la opinión pública francesa muy encima; tienen el ansia de tener un campeón que desde Hinault no han tenido y le están metiendo demasiada presión al chaval. Es verdad que ha ganado la Itzulia y la Flecha Valona, pero creo que se ha sobredimensionado un poco porque tampoco tenía contrincantes de altísimo nivel. Creo que, en el futuro, será más peligroso Del Toro. Ese sí que es una figura futura, tiene una clase enorme.
Con las temperaturas superiores a 40 grados que se esperan para julio en Francia, ¿puede ser el calor un factor decisivo en carrera?
–Sin duda, va a influir mucho. En el Tour, el calor es muy importante. De hecho, se ha visto muchas veces que, salvo Indurain, los vascos en el Tour nunca han rendido tanto porque lo pagaban caro, no les iba bien el calor. Pogacar, cuando lo ha pasado mal, ha sido con calor, más que con mal tiempo. Subir esos puertos con ese calor será decisivo.
Este Tour arranca de forma especial, con una contrarreloj por equipos en Barcelona.
–Además es muy diferente a lo habitual. En las clásicas contrarrelojes por equipos, el tiempo se paraba cuando el cuarto ciclista del equipo cruzaba la meta, pero este año a cada corredor le cogen el tiempo que marca. Terminan con la subida al Castillo de Montjuïc, que es un kilómetro bastante duro. Van a tener que hacer un buen trabajo en equipo por las calles del circuito urbano, pero el kilómetro y pico de subida al castillo lo van a hacer a tope porque el tiempo que cuenta arriba es el de cada uno.
A esto se suma que desde el principio hay etapas muy duras.
–Sí, últimamente intentan endurecerlo desde el principio. En la segunda etapa ya tienen repechos duros y enseguida van al Pirineo, al Tourmalet. Y el final es terrorífico, con tres etapas durísimas. Es un Tour muy duro y montañoso que beneficia a Pogacar. Si lo hubieran querido poner más difícil para el esloveno, deberían haber puesto más contrarreloj, porque solo hay una de 26 kilómetros con el Tour bastante avanzado y un puerto de segunda en medio. En el Tour de Suiza ya vimos el pánico que le tienen los rivales; se escapó casi sin querer. Nadie se atreve a seguir su rueda. Solo Vingegaard, pero han evitado cruzarse en este principio de temporada y eso también le da más emoción a la ronda gala.
Hace mucho que no tenemos figuras del nivel de Perurena, Lasa, Olano o Marino Lejarreta. ¿Por qué cree que ocurre esto?
–Es verdad que ha habido un declive. Hemos tenido corredores de nivel medio como los Izagirre o Alex Aranburu para algún sprint en cuesta, pero grandes figuras, no. Las razones no las sé, porque donde hay mucha afición, hay mucha base, y aquí hay muy buena cantera. Las estrellas son cada vez más jóvenes. Vemos chavales como Seixas con 19 años andando como un tiro, o Evenepoel pasando de junior a profesional directamente. Sorprende que sitios como Eslovenia, por ejemplo, saquen esos corredores. Es verdad que no producimos las figuras que nos merecemos por la afición que hay aquí.